Una subvención de 50.000 dólares de EE. UU. otorgada por la Fundación Benéfica M. J. Murdock ayudará al profesor asociado de biología de la Universidad de Walla Walla (WWU), Matthew Williams, a investigar cinco milenios de historia genética mesopotámica. Los fondos permitirán ampliar los recursos informáticos de su laboratorio y ofrecerán a dos estudiantes de pregrado oportunidades remuneradas de investigación durante el verano.
«Si bien la historia cultural de Mesopotamia está bastante bien documentada, sabemos muy poco sobre su historia biológica», afirmó Williams. Su proyecto explora esa historia en una región cuyas primeras comunidades urbanas contribuyeron a sentar las bases de la civilización moderna.
El proyecto se basa en el estudio de ADN antiguo recientemente publicado por Williams sobre Bakr Awa, un yacimiento arqueológico situado en las estribaciones de los montes Zagros, al este de Mesopotamia. Esa investigación, que contó con la colaboración de Aidan Richards, estudiante de biología de la WWU, analizó los cambios genéticos entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. La nueva investigación abarca toda la región mesopotámica y cinco milenios, desde el Calcolítico, o Edad del Cobre, hasta la actualidad.
Williams analizará la adaptación genética, los cambios demográficos y los movimientos de personas a lo largo de la región. Le interesa particularmente cómo el desarrollo de la vida urbana moldeó la biología y la salud humanas. A medida que las comunidades antiguas se expandían hacia asentamientos densos y vivían en estrecha proximidad con animales domésticos, experimentaron cambios dietéticos notables y presiones sin precedentes por parte de nuevos patógenos. Se plantea la hipótesis de que estas presiones selectivas han dejado huellas genéticas distintivas: marcas biológicas que continúan influyendo en nuestra respuesta inmunológica moderna, nuestro metabolismo y nuestra vulnerabilidad a las enfermedades.
La subvención ampliará la infraestructura computacional más allá de los recursos ya proporcionados por la Administración Académica de la WWU. Con esa capacidad adicional, el laboratorio podrá analizar conjuntos de datos genómicos de miles de individuos y examinar patrones en distintos lugares y períodos con mayor detalle.
Dos investigadores de pregrado participarán mediante puestos de verano remunerados durante tres años en un entorno de tutoría especializada. Su trabajo combinará la revisión de la literatura científica con capacitación directa en el análisis de conjuntos de datos genómicos a gran escala, la aplicación de métodos estadísticos y la modelación de la historia poblacional. Para los estudiantes que se encaminan hacia estudios de posgrado o medicina, trabajar directamente con datos genómicos sin procesar les permite desarrollar habilidades computacionales prácticas y conocimientos estadísticos que van mucho más allá de los laboratorios estándar en el aula. El Dr. Williams aún no ha seleccionado a los estudiantes y planea anunciar un proceso de postulación abierto.
«Combinar la teoría con el análisis práctico permite a los estudiantes efectuar investigación primaria real. No se limitan a volver a resolver problemas ya resueltos ni a reproducir resultados conocidos; están trabajando en preguntas sin respuesta y aportando conocimientos genuinamente nuevos al campo», afirma Williams. Los estudiantes adquirirán experiencia con las herramientas de la investigación genética moderna, al tiempo que ayudan a responder preguntas fundamentales sobre cómo los entornos de nuestros antepasados continúan moldeando la biología humana en la actualidad.
Esa conexión entre el descubrimiento científico y el desarrollo de los estudiantes llamó la atención de los evaluadores de Murdock. En su notificación de adjudicación, la fundación elogió el enfoque de investigación de Williams y la integración bien pensada de los investigadores de pregrado, y reconoció a la WWU por apoyar conjuntamente la investigación y la educación. El financiamiento ampliará esas oportunidades a medida que Williams y sus estudiantes trabajen para reconstruir la historia genética de las comunidades que ayudaron a sentar las bases de la vida urbana.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la Universidad de Walla Walla.






