El aumento de la actividad volcánica del Mayón sigue afectando a las comunidades de toda la provincia de Albay, lo que ha obligado a miles de residentes a desplazarse y ha dado lugar a una respuesta de emergencia continua por parte del gobierno y de los grupos humanitarios.
El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (PHIVOLCS) elevó el nivel de alerta del volcán Mayón a Nivel 3 a principios de enero tras observarse indicios de una erupción magmática, incluyendo flujos de lava, desprendimientos de rocas y temblores volcánicos. El volcán, considerado el más activo de Filipinas, ha permanecido bajo estrecha vigilancia, ya que la actividad eruptiva ha persistido en los últimos meses.
Las autoridades han establecido una estricta zona de peligro permanente de seis kilómetros, ya que la caída de cenizas y las corrientes piroclásticas densas continúan amenazando a las comunidades cercanas. Varias localidades, entre ellas Camalig y Guinobatan, han informado de la caída de cenizas que afecta a docenas de aldeas, lo que ha llevado a los residentes a permanecer en sus hogares y tomar medidas de precaución.
Según el Consejo Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), al menos 964 familias, lo que equivale a 3.515 personas, se han visto afectadas en varios municipios de Albay. La mayoría de estas familias han sido evacuadas a refugios designados, mientras que otras han buscado refugio temporal con familiares. Informes anteriores también indicaban que casi 3.000 residentes se vieron obligados a abandonar sus hogares a medida que se intensificaba la actividad volcánica, lo que pone de relieve la magnitud de los trastornos causados por la erupción.
Entre los afectados se encuentran miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que viven en las comunidades afectadas. En el sur de Luzón, donde se encuentra la región de Bicol, la Iglesia Adventista ha experimentado un crecimiento constante, alcanzando más de 24.000 miembros en 2025. La región también marcó recientemente un hito cuando la Iglesia Adventista celebró 100 años de misión y ministerio. Los líderes de la iglesia local continúan coordinándose con los miembros para garantizar su seguridad y bienestar mientras las evacuaciones y restricciones siguen vigentes.
La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) ha iniciado una evaluación de la situación para identificar las necesidades inmediatas y determinar las intervenciones adecuadas. ADRA está coordinando estrechamente con los líderes del Servicio Comunitario Adventista (SCA) en la región de Bicol para evaluar las condiciones sobre el terreno y determinar la mejor manera de responder a las necesidades de las familias afectadas. La colaboración tiene como objetivo garantizar que la asistencia sea oportuna, adecuada y que responda a las preocupaciones más urgentes de las comunidades.
Mientras las comunidades de Albay se enfrentan a la incertidumbre, las organizaciones religiosas y los grupos humanitarios continúan movilizando recursos, ofreciendo tanto apoyo práctico como esperanza a las familias afectadas por la actual actividad volcánica.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Sudasiática del Pacífico.






