Más de 260 conquistadores deciden ser discípulos de Cristo mediante el bautismo

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Más de 260 conquistadores deciden ser discípulos de Cristo mediante el bautismo

El Club de Conquistadores no solo es un lugar de aprendizaje, sino un medio para guiar a niños y adolescentes hacia el reino de los cielos.

El Camporí “Discipulados” de la Iglesia Adventista en el norte del Perú, más que un evento social, físico o mental, tuvo como objetivo principal consolidar la decisión del bautismo de más de 260 adolescentes y líderes que participan en el Club de Conquistadores, centrado en la vida espiritual.

El club, más que un lugar de aprendizaje integral, es un medio de evangelismo, un ministerio que guía a adolescentes hacia el reino de los cielos. Esto se reflejó en los bautismos masivos que tuvieron lugar en la piscina del camporí. Comenzó con 100 participantes, pero no se detuvo; más conquistadores se unieron y sellaron su pacto de amor con Dios.

Obra musical escenifica la importancia del discipulado

Fue en la piscina donde se conoció la historia de dos conquistadores del Centro Oeste del Perú que fueron bautizados. Ellos comentaron que, gracias a otros dos conquistadores que les brindaron estudios bíblicos, tomaron la decisión de entregar su vida a Cristo.

La Iglesia local de la que provienen está compuesta por familias nuevas en el adventismo. Así que ahora, su mayor desafío es predicar y ofrecer estudios bíblicos a sus padres, que no son adventistas. Sus padres estuvieron presentes en sus bautismos y han aceptado seguir conociendo la Palabra de Dios.

Un bautismo especial

Además, el pastor Andrés Peralta, líder mundial de Conquistadores de la Iglesia Adventista, compartió un mensaje acerca del nuevo nacimiento en Cristo Jesús, durante la programación de la mañana del sábado 17 de febrero. Antes de su llamado final a los conquistadores, concluyó su discurso bautizando a Kiara, una adolescente miembro del Club de Conquistadores en la ciudad de Trujillo, quien decidió seguir a Jesús y convertirse en su discípulo.

Kiara comparte que para ella “Jesús es vida, y sin Jesús no somos nada. Si quieres vivir y ser feliz, solo debes seguir a Jesús”. A pesar de tener dificultades para asistir al campamento porque su padre no le permitía ir al club, bajo oración y con la ayuda de su madre, logró asistir a cada reunión semanal del Club de Conquistadores. Fue allí donde decidió, en su corazón, ser bautizada en el camporí.

Los conquistadores son discípulos de Cristo

Por otro lado, los conquistadores fueron desafiados en cada programa y actividad, y muchos de ellos respondieron a la pregunta: ¿Qué significa ser un discípulo de Cristo? Algunas de sus respuestas fueron: 

  • “Ser una persona que sigue a Jesús, sin quebrantar sus mandamientos”. 

  • “Una persona que lleva la palabra a quienes la necesitan”.

  • “Andar en los caminos de Dios y poder conversar con él como un amigo; Jesús es nuestro mejor compañero y estar con él en cualquier circunstancia”.

  • “Seguir los pasos de Jesús, como su vida espiritual cuando estuvo en la tierra”.

  • “He fortalecido mi relación espiritual con Jesús en este campamento”.

  • “Jesús es nuestro maestro, nosotros sus estudiantes; debemos ser buenos conquistadores y aplicar su Palabra a nuestra vida”.

La versión original de esta noticia se publicó en el sitio de noticias en español de la División Sudamericana.