La Unión Mexicana del Sureste está fortaleciendo su enfoque en el discipulado al renovar su compromiso de acompañar a los creyentes en su crecimiento espiritual antes y después del bautismo, en su participación en la vida de la iglesia y en su aprendizaje para discipular a otros.
Bajo el nombre de “Sígueme”, la nueva estrategia se presentó a 185 pastores de distrito, directores departamentales y administradores durante un encuentro ministerial celebrado del 9 al 12 de agosto.
La iniciativa surgió de las discusiones entre los líderes de la unión y del campo local a partir del verano de 2025, cuando los administradores revisaron los registros de membresía y compararon las tendencias en su territorio con las de la iglesia mundial. Según David Celis Aguilar, presidente de la Misión de la Unión Mexicana del Sureste, se descubrió que entre el 40 y el 45 % de quienes se habían incorporado a la iglesia mediante el bautismo durante la década anterior ya no formaban parte de la membresía.
Estos hallazgos impulsaron a los líderes a analizar más detenidamente qué sucede una vez concluidos los esfuerzos evangelísticos y cómo las iglesias pueden acompañar de manera más intencional a los nuevos creyentes más allá del bautismo.

“El discipulado es un proceso que dura toda la vida”, afirmó Celis.
En lugar de otro programa eclesiástico de corto plazo, los líderes describieron “Sígueme” como una estrategia a largo plazo destinada a integrar el discipulado intencional en la cultura de cada congregación en todo el territorio de la unión.
Para Celis, el tema va más allá de los registros de membresía o de alcanzar metas numéricas. «La evangelización no puede terminar con el bautismo», señaló. «Los nuevos creyentes necesitan orientación espiritual continua, relaciones significativas, oportunidades para servir y preparación para, con el tiempo, discipular a otros».
Seguir a Jesús en cada etapa
"Sígueme" se organiza en torno a tres etapas: conocer a Jesús, crecer en Jesús y servir como Jesús.
La primera etapa comienza cuando una persona estudia la Biblia, experimenta la conversión y se prepara para el bautismo. La segunda etapa se enfoca en el crecimiento espiritual y el acompañamiento intencional después del bautismo. La tercera etapa busca profundizar la fe de los creyentes al involucrarlos en el servicio y prepararlos para compartir sus creencias con otros.

La estrategia no reemplaza el proceso evangelístico existente de la iglesia, explicó Celis. Por el contrario, tiene como objetivo fortalecer un área que, según los líderes, requiere mayor atención.
Las iglesias de todo el territorio ya participan en actividades de servicio comunitario, brigadas médicas, estudios bíblicos y campañas evangelísticas públicas. «Sígueme» tiene como objetivo aprovechar esos esfuerzos al ayudar a quienes son alcanzados a través de la evangelización a convertirse en discípulos activos y en crecimiento, conectados con la vida y la misión de la iglesia.
La estrategia sigue el ciclo evangelístico establecido por la iglesia: preparar el terreno, sembrar, cultivar, cosechar y preservar. "El énfasis renovado", dijo Celis, "está en esa etapa final: ayudar a los creyentes a mantenerse conectados, madurar espiritualmente y convertirse ellos mismos en formadores de discípulos".
Herramientas para las iglesias locales
Durante la reunión ministerial de agosto, los pastores revisaron la estrategia en grupos de discusión, ofrecieron comentarios y se familiarizaron con los recursos diseñados para apoyar cada etapa del proceso de discipulado. Adaptadas a partir de materiales e recursos existentes de la iglesia y desarrolladas por un comité de pastores de la unión y directores departamentales, las herramientas incluyen guías de estudio bíblico, materiales para acompañar a los nuevos creyentes y orientación práctica para implementar la estrategia en las iglesias locales y los grupos pequeños.
Los presidentes de campo locales supervisarán la implementación en sus territorios, mientras que los pastores de distrito serán responsables de llevar la estrategia a las congregaciones locales. Cada iglesia designará a un anciano y a un director de discipulado para coordinar el proceso, mientras que se organizarán parejas de discipulado dentro de los grupos pequeños para acompañar a los creyentes a lo largo de las diferentes etapas.
La unión tiene previsto revisar el avance durante las reuniones mensuales de pastores. Los administradores de la unión también visitarán los campos locales dos veces al año para efectuar evaluaciones. La capacitación y la implementación continuarán campo por campo y distrito por distrito, incluso durante el primer trimestre de 2027.

Cada persona importa
Para Otoniel López, secretario ejecutivo de la Unión Mexicana del Sureste, las tendencias en el número de miembros que contribuyeron a impulsar la estrategia representan, en última instancia, a personas que necesitan atención y cuidado continuos.
"Cada cifra es una persona, y cada persona es un alma para el reino de los cielos", afirmó López.
López respalda la estrategia a través de su proceso de revisión de miembros, el cual ayuda a los pastores a identificar a quienes siguen activos, a quienes podrían necesitar un cambio de congregación y a quienes se han distanciado de la iglesia y podrían necesitar una atención pastoral renovada.
Ese trabajo, señaló López, va más allá de mantener registros precisos. Puede ayudar a identificar a personas que necesitan que alguien se acerque a ellas, las escuche y las ayude a reconectarse con una comunidad de fe.
Recursos al servicio de la misión
Gabriel Estrada, tesorero de la Unión Mexicana del Sureste, señaló que la nueva estrategia también se reflejará en la planificación financiera.
"Para la tesorería, el plan de discipulado ‘Sígueme’ es una alta prioridad", afirmó.

Se alentará a las iglesias, los campos locales y la unión a alinear los recursos financieros con las prioridades de la misión, de modo que el discipulado se respalde no solo como una iniciativa, sino como parte integral de la vida de la iglesia, explicó. Para Estrada, esa conexión va más allá de los presupuestos. "La mayordomía y el discipulado", señaló, "son ambas expresiones de una vida orientada hacia la misión".
De la estrategia a la cultura eclesiástica
La verdadera prueba de "Sígueme" se dará en las congregaciones locales, donde los pastores y los líderes laicos pondrán en práctica la estrategia, señalaron los representantes.
Rigoberto Reyes González, pastor de tres iglesias, dijo que la reunión ministerial lo desafió a priorizar a las personas por encima de las actividades y a ser más intencional en el desarrollo de discípulos.
"Quiero que el programa se convierta en la nueva cultura de mi iglesia en los próximos años", dijo Reyes.
Esto implica ir más allá de la mera administración de actividades eclesiásticas para formar intencionalmente a personas comprometidas con Cristo, el discipulado y la misión, continuó.

Joel Gómez Alvarado, pastor de seis iglesias, salió de la reunión con un objetivo similar.
«Me voy motivado para hacer del discipulado una forma de vida, no solo para mí, sino para mi iglesia», dijo.
Gómez planea comenzar con la capacitación de los ancianos, de los miembros de la junta directiva de la iglesia y de los líderes de grupos pequeños, para que primero experimenten el discipulado por sí mismos y luego estén equipados para guiar y motivar a otros.
La misión continúa después del bautismo
Con 728 iglesias y 605 congregaciones en toda la Unión Mexicana del Sureste, los líderes reconocen que establecer una cultura común de discipulado en todo el territorio llevará tiempo.
Esto llevó a Celis a enfatizar que "Sígueme" no se está introduciendo como una campaña temporal. Su éxito dependerá de que los pastores, los ancianos, los líderes ministeriales y los miembros de la iglesia vean el discipulado como una responsabilidad continua, afirmó.
La reunión de agosto concluyó con estudio, oración y compromisos de parte de los pastores para comenzar a implementar la estrategia en sus distritos y congregaciones.
Para los líderes de la unión, el objetivo es asegurar que la evangelización no solo conduzca a la decisión de bautizarse, sino a un camino continuo en el que los creyentes sean acompañados, fortalecidos en su fe, involucrados en el servicio y, finalmente, equipados para guiar a otros hacia Jesús.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Interamericana.







