Los adventistas del séptimo día en la República Dominicana celebraron hace poco el centésimo aniversario del Colegio Adventista Salvador Álvarez en Jababa, Moca. El evento de dos días reunió a docenas de exalumnos, incluidos algunos que asistieron durante las primeras décadas de la escuela, sus familias, exmaestros, líderes de la iglesia y funcionarios municipales para conmemorar la influencia duradera de la educación adventista desde la fundación de la institución en 1925.
Lo que comenzó como una pequeña escuela de la iglesia en la comunidad rural de Jababa se ha convertido en una próspera institución secundaria que ha inspirado y capacitado a estudiantes que han servido como pastores, maestros, administradores y obreros de la iglesia en toda la República Dominicana, en toda la División Interamericana y en el mundo.
Un legado de misión y crecimiento
“Esta celebración significa mucho para nosotros porque esta es la tercera escuela adventista que cumple su centenario en la República Dominicana”, dijo el Pastor Teófilo Silvestre, presidente de la Unión Dominicana. La primera escuela adventista establecida en el país fue en Mella, la segunda en Barahona, señaló. “El Colegio Adventista Salvador Álvarez es muy especial porque ha preparado a muchos obreros de la iglesia y ha tenido un impacto positivo y duradero en la comunidad. Su reputación y legado de servicio continúan creciendo con cada generación”.
La cultura impulsada por la misión de la escuela mantiene viva la educación adventista en todo el país y se erige como un punto de referencia para todo nuestro sistema, afirmó Silvestre.
Alexandra Beltré, directora de educación de la Unión Dominicana que supervisa la Unión Nacional de Asociaciones de Colegios Adventistas en la isla, estuvo de acuerdo. “Este 100 aniversario sirve como una fuerza impulsora, una motivación para otros campos dentro de la unión”, dijo. “Ver cuántas personas han sacrificado tiempo, recursos e incluso vida familiar por la educación adventista es profundamente inspirador”.
Beltré enfatizó que la educación adventista sigue siendo un llamado divino. “Celebrar este centenario nos recuerda que la educación adventista fue fundada por Dios mismo en el Edén, y estamos llamados a continuarla”, dijo. “Estos cien años no tienen precedentes, y el apoyo que vemos aquí debe compartirse y replicarse en todo el país”.
Recordar a los pioneros
Durante las conmemoraciones, el doctor Ángel Guzmán, vicerrector de asuntos académicos en el Seminario Teológico Adventista Interamericano en Puerto Rico, pronunció un mensaje histórico y espiritual que repasó las raíces del adventismo en la región y desafió a los maestros, exalumnos y miembros para que preserven la visión de los pioneros.
En toda la Unión Dominicana, el sistema educativo adventista ahora atiende a casi 14 mil estudiantes, empleando a más de mil personas. “A pesar de los muchos desafíos que enfrentamos, es la unidad y la dedicación de quienes dan para apoyar a nuestros estudiantes lo que nos hace seguir adelante”, dijo Beltré. “El año pasado, el sistema fue reconocido por alcanzar 2600 bautismos en todas sus escuelas, el más alto entre las 25 uniones de la División Interamericana”.
Guzmán se ha desempeñado como maestro, pastor, y rector de universidad. Nativo de Jababa, estudió 14 años en el Colegio Adventista Salvador Álvarez, donde su madre, Carmen Lizardo, era maestra.
En su mensaje, Guzmán le dio crédito a la familia Gómez de Jababa por su temprana dedicación a la fe. “Uno donó el terreno, otro construyó la primera iglesia y un tercero trabajó como carpintero”, dijo, describiendo su legado como “una visión nacida de la familia y la fe”. Esa misma pasión, señaló, condujo no solo a la fundación de una iglesia, sino también al establecimiento de la escuela en 1925, construida sobre la convicción de que “nuestros hijos tienen que ser educados bajo la sombra de los valores cristianos”.
Al reflexionar sobre el legado de la escuela, Guzmán instó a la audiencia a que honren su herencia espiritual. “Si nuestros pioneros regresaran hoy y vieran dónde estamos, ¿dirían que valió la pena?”, preguntó. Sobre la base de Mateo 25, recordó a la congregación que “la celebración más importante que Jesús quiere no está aquí, sino en el cielo. Lo que Dios quiere contar no son años de prestigio, sino almas y vidas en su reino”.
Una institución arraigada en la fe y el servicio
El Colegio Adventista Salvador Álvarez, la única escuela secundaria en la provincia de Espaillat, continúa prosperando bajo el liderazgo de la directora Zoila Paulino, quien ha prestado servicios allí desde 2011.
“Hoy celebramos los 100 años de Salvador Álvarez por su legado de formar individuos para el cielo”, dijo Paulino. “Desde el principio, siempre hubo hombres y mujeres dispuestos a sacrificarse por amor, dando fruto para la eternidad”.
La escuela comenzó como una pequeña escuela de la iglesia que ofrecía tres grados y ahora incluye niveles preescolar, primario y secundario, junto con un laboratorio de computación, salas de arte y música, un patio de usos múltiples y oficinas administrativas.
Con 292 estudiantes actualmente inscritos, la misión de la escuela sigue siendo la evangelización. “Nuestros maestros sirven por amor, sin importar el salario o el esfuerzo, inculcando valores y el amor de Dios en nuestros estudiantes”, dijo Paulino. “Alabamos a Dios por sus bendiciones y por aquellos que continúan apoyando nuestro campus y su crecimiento”.
Como maestra de corazón, Paulino sigue profundamente comprometida con la escuela y sus estudiantes. “Nací en esta comunidad, crecí aquí y espero vivir el resto de mi vida aquí”, dijo.
Paulino estudió en la misma escuela, al igual que sus tres hijos adultos: uno que ahora es pastor de la Iglesia Adventista en la isla y dos hijas que son psicólogas, una de las cuales actualmente se desempeña como psicóloga de la escuela.
El colegio continúa viviendo su misión educativa adventista mediante un compromiso espiritual y comunitario constante. Cada año, los estudiantes y el personal participan en dos Semanas de Oración, reciben visitas regulares de capellanes para asesoramiento espiritual y llevan a cabo programas comunitarios que son una bendición para la comunidad en general. Eso incluye visitar hogares de ancianos, limpiar hogares, donar ropa a niños necesitados, distribuir Biblias y materiales adventistas en otras escuelas y unirse a iniciativas de salud locales en asociación con organizaciones cercanas.
Paulino dijo que el crecimiento de la escuela ha sido posible gracias al compromiso de exalumnos y simpatizantes.
“Muchos nos han ayudado a expandir nuestras instalaciones, agregando aulas y baños a nuestros edificios preescolares, primarios y secundarios”, dijo. Los planes futuros incluyen la construcción de un área de refrigerios cubierta y un espacio sombreado donde los estudiantes puedan reunirse durante los descansos. “También planeamos cubrir el campo deportivo para que los estudiantes puedan mantenerse activos incluso durante la temporada de lluvias”, agregó.
Honrar a los constructores del legado
Representantes del distrito municipal de Moca se unieron a la celebración, elogiando el compromiso de la escuela con la educación basada en la fe. “Hemos llegado para reconocer un siglo de enseñanza desde el corazón, donde la educación siempre ha estado arraigada en la fe y el amor», dijo Cristina Estrella, quien supervisa la formación humana y religiosa en la región.
Los familiares de Luis Gómez, un médico de medicina natural que fundó la escuela de la iglesia con solo siete estudiantes en los grados 1-3, recibieron un reconocimiento.
Además, los familiares de Salvador Álvarez, quien enseñó los grados 1 a 4 a partir de 1942 y por quien se nombra la escuela, fueron honrados durante la celebración. “Se preocupaba profundamente por sus estudiantes y servía desinteresadamente”, dijo su hija Sara Álvarez Piantini, quien asistió al evento con sus hermanos, Víctor y Damaris Álvarez, junto con varias generaciones de miembros de la familia.
Vidas transformadas a lo largo de las generaciones
José Lizardo, pastor y administrador jubilado de la iglesia, recordó la manera en que la escuela cambió su vida. “Asistí a la escuela pública hasta el tercer grado, pero no había aprendido mucho. En 1954, mi padre finalmente pudo permitirse enviarme aquí para el cuarto grado. Todavía recuerdo la historia de José, el soñador, al que el señor Álvarez le dio vida tan vívidamente”, dijo. “Fue la primera historia bíblica que escuché, y me dejó una profunda impresión. Esa escuela definió mi futuro”.
Lizardo y sus padres se bautizaron en 1956, una decisión que lo puso en un camino de ministerio de por vida. Más tarde estudió en la Universidad Adventista de las Antillas, obtuvo una maestría de la Universidad Andrews y pasó a servir a la iglesia en toda la División Interamericana, en África y, finalmente, en la Asociación General. “La formación que reciben los estudiantes en las escuelas adventistas los prepara para la eternidad”, dijo. Junto con su familia, Lizardo reafirmó su compromiso continuo de apoyar a la escuela y a sus estudiantes.
Continuar con el legado de fe
La psicóloga escolar María Fernanda Santos, de 25 años, se encuentra entre la nueva generación que lleva adelante ese legado. Graduada del Colegio Adventista Salvador Álvarez y de la Universidad Adventista Dominicana (UNAD), ha servido en la institución durante cuatro años.
“Retribuir por lo que se hizo por mí, ese fue mi primer pensamiento”, dijo. “Estudié aquí toda mi vida, y vi cómo todas las puertas se abrían una vez que ponía todo en las manos de Dios. Una beca apareció cuando menos lo esperaba, y gracias a eso, pude graduarme sin dificultad”.
Dijo que sus maestros fueron más que educadores. “Fueron mentores, a veces como abuelos o tíos. Su apoyo constante modeló mis valores y mi perspectiva de la vida”, dijo, señalando la influencia duradera de la maestra Carmen Lizardo, la madre del doctor Guzmán.
Una celebración de la fe duradera
El fin de semana del centenario contó con música y cultos especiales, representaciones dramáticas y ceremonias de reconocimiento en honor a exmaestros, familiares y donantes.
Los líderes de la iglesia, el personal escolar y los exalumnos reafirmaron su compromiso de apoyar al Colegio Adventista Salvador Álvarez, asegurando que su misión de educación basada en la fe continúe moldeando las generaciones futuras en Jababa y otros lugares.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Interamericana. Únete al canal de WhatsApp de ANNpara conocer las últimas noticias adventistas.




















