El segundo día de la Cumbre de Liderazgo de la División Africana del Sur y del Océano Índico (DSOI) cambió el enfoque de la identidad a los fundamentos, preguntando qué sostiene a los líderes en su vocación como embajadores de Cristo.
En una devoción matutina titulada «Fundamentados en la Biblia y enfocados en la misión», Alyssa Truman, directora de Comunicación de la Asociación General de Adventistas del Séptimo Día, dijo a los delegados que la misión no puede ser sustentable solo con estrategia, sino con líderes cuyas vidas estén arraigadas en las Escrituras. Refiriéndose al lema de la cumbre, «Embajadores de Cristo: integrados para la misión», dijo que el liderazgo fiel comienza con estar «profunda y continuamente arraigados en la Palabra de Dios».
Truman señaló la relación de Pablo con Timoteo como un ejemplo de formación espiritual y resiliencia. En 2 Timoteo 1:5, señaló la referencia de Pablo a la fe transmitida por medio de la abuela de Timoteo, Loida, y su madre, Eunice, y establecida en el propio Timoteo. Añadió que el consejo de Pablo en 2 Timoteo 3:14 al 17 llamaba a Timoteo a permanecer anclado en los escritos sagrados que había conocido desde su infancia, una guía que sigue siendo relevante para los líderes que navegan por las complejas realidades del ministerio actual.
Truman también hizo hincapié en que el arraigo en las Escrituras es inseparable de la oración. «La oración no es una preparación para el liderazgo», dijo. «La oración es liderazgo».
Partiendo de esa base, describió las características del liderazgo basado en la Biblia, entre las que se incluyen someterse a las Escrituras como autoridad definitiva, recordar el llamado antes que el cargo, depender de Dios en lugar de uno mismo, elegir el servicio por encima del estatus y dar prioridad al carácter por encima de la competencia. Citando Gálatas 6:9, dijo que la fidelidad es más importante que los resultados visibles, y añadió: «No somos dueños de la misión, sino administradores».
Truman se refirió, además, a la respuesta de Nehemías ante las murallas derruidas de Jerusalén, señalando que antes de la reconstrucción hubo dolor y oración. Citando Nehemías 1:4, destacó la carga que Nehemías llevaba por su pueblo como modelo de liderazgo compasivo. Invitó a los delegados a considerar cómo las Escrituras evitan que los líderes se vuelvan insensibles a las necesidades de sus territorios y, en cambio, cultivan la empatía y la acción.
Los delegados dijeron que el mensaje reforzaba el punto de partida espiritual del liderazgo. Tony Neerings, director financiero de la Unión de África del Sur, dijo que la devoción reafirmaba que la iglesia no se basa en los logros o las cualificaciones, sino en la dependencia de Dios y la fidelidad a su Palabra.
Mpho Rantsoabe, secretario ejecutivo de la Asociación de KwaZulu-Natal Free State, reflexionó respecto a que el liderazgo puede parecer fuerte exteriormente, pero carecer de profundidad espiritual, y añadió que Dios mira más allá de la apariencia, a la condición del corazón.
Jessie Mukobela-Moyo, directora financiera de la Asociación de Namibia del Norte, también hizo referencia a la carga de Nehemías por Jerusalén, diciendo que el verdadero liderazgo comienza con un corazón conmovido por la obra de Dios, uno que llora por lo que está roto y sirve con compasión.
Truman concluyó con un llamado a los líderes para que volvieran a la Biblia, no como un punto de referencia ocasional, sino como la base de su ministerio. Oró para que, en retrospectiva, reconocieran que se mantuvieron en pie no por su fuerza personal, sino porque estaban bien cimentados.
Este artículo fue proporcionado por la División Africana del Sur y del Océano Índico.







