Los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día del municipio de Manjolo, en Binga, se han asociado con el Ministerio de Salud y Bienestar Infantil y con la Policía de la República de Zimbabue (ZRP) para llevar a cabo una campaña comunitaria contra el abuso de drogas y sustancias entre los jóvenes.
Bajo el lema «Comunión en acción: No al abuso de drogas y sustancias», la iniciativa se centró en la sensibilización, la prevención y las vías de derivación para las personas que necesitan apoyo. Los organizadores describieron la iniciativa como una respuesta coordinada a una creciente preocupación social y de salud pública.
El pastor local Lovemore Munuka, de Binga Norte, hizo hincapié en la urgencia del tema, describiendo el abuso de sustancias como una grave amenaza para los jóvenes y la comunidad en general. Hizo un llamamiento a la colaboración entre las iglesias, las instituciones gubernamentales y las familias para abordar el desafío y proteger a los jóvenes.
Munuka también destacó la importancia de hacer cumplir las leyes que prohíben la venta de alcohol a menores y animó a las iglesias a desempeñar un papel activo en la prevención a través de la tutoría y la educación basada en valores. Señaló que el abuso de sustancias suele estar vinculado a la violencia de género y a otros desafíos sociales en el distrito.
Los líderes de jóvenes también subrayaron el papel de los jóvenes a la hora de abordar el problema. Mihlayifani Ndlovu, líder juvenil del distrito de Binga North, animó a llevar a cabo actividades de divulgación dirigidas por compañeros, mentoría espiritual y participación comunitaria como parte de las soluciones a largo plazo.
Los miembros de la comunidad acogieron con satisfacción la campaña y destacaron la necesidad de iniciativas continuadas para reforzar su impacto. El residente local H. Sibbhobola señaló que es necesaria una programación constante para influir en el comportamiento y fortalecer la respuesta de la comunidad.
La campaña reunió a múltiples sectores: los responsables sanitarios proporcionaron educación, pruebas de detección e información de derivación, mientras que la policía apoyó las medidas de control dirigidas a los proveedores ilegales y a la venta de alcohol a menores. La iglesia contribuyó mediante la movilización de voluntarios, programas para jóvenes y apoyo espiritual.
Los participantes destacaron la necesidad de una acción sustentable, que incluya actividades regulares de servicio comunitario, una mayor supervisión de los vendedores de alcohol, un mejor acceso a los servicios de asesoramiento y el desarrollo de oportunidades constructivas para los jóvenes, como programas deportivos, de capacitación y de mentoría.
Los líderes también animaron a la colaboración con otros grupos religiosos y organizaciones comunitarias para ampliar el alcance de este tipo de iniciativas.
Los organizadores afirmaron que la campaña refleja un esfuerzo más amplio para abordar el abuso de sustancias mediante una acción coordinada entre sectores, con el objetivo de fortalecer el bienestar de la comunidad y proteger a las generaciones futuras.
Este artículo fue proporcionado por la División Africana del Sur y del Océano Índico.





