Diez reclusos fueron bautizados en la Penitenciaría de Tacumbú, en la capital de Paraguay, al inicio de la Semana Santa. Líderes de la Iglesia y familiares asistieron al evento, apoyando a los reclusos en esta importante decisión espiritual.
Los bautismos tuvieron lugar tras varias semanas de preparación espiritual dentro del centro, que incluyeron estudios bíblicos y una semana especial de oración. La ceremonia fue oficiada por Joel Flores, pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Sudamérica, junto con Alberto Pirelli, pastor de la Unión Paraguaya.
Los bautismos marcan un nuevo comienzo
La Semana Santa comenzó en Paraguay el 20 de marzo. En las semanas previas, se celebró una semana especial de oración en la iglesia adventista dentro de la prisión. Durante este tiempo, los reclusos participaron en estudios bíblicos presentados a través de mensajes de vídeo de Flores.
Al concluir los estudios, diez reclusos decidieron dedicar su vida a Jesús mediante el bautismo y solicitaron que Flores oficiara la ceremonia. La ocasión cobró aún más significado cuando el pastor los visitó en persona, escuchó sus testimonios, compartió un mensaje de esperanza y, finalmente, los bautizó.
Historias de fe y restauración
El testimonio de Don Francisco fue uno de los más conmovedores del día, según los asistentes. Durante años, se resistió a los llamamientos espirituales a pesar de las persistentes invitaciones de su familia. Tras llegar al Penitenciario de Tacumbú, decidió aceptar esa invitación y prepararse para el bautismo.
El día de la ceremonia, sus hijos, miembros de la Iglesia Adventista, estuvieron presentes para apoyarlo. Profundamente conmovido, lloró al dar este paso de fe.
Pirelli destacó el impacto de esta decisión con una reflexión: «Sigue encerrado, pero desde el viernes tiene libertad en Cristo».
Otro testimonio vino de Juan, quien anteriormente había sido miembro de la Iglesia Adventista antes de que las circunstancias de su vida lo llevaran a la cárcel. «Tuvimos el privilegio de rescatar a una persona para el Señor ese día», dijo el pastor Pirelli.
Su historia refleja el énfasis de la Escuela Sabática en «Salvar a dos personas y rescatar a una», demostrando que la renovación espiritual puede tener lugar incluso en entornos de desafío. Ahora que ha recuperado su fe, Juan participa activamente en la comunidad eclesiástica dentro de la prisión.
Misión en curso dentro de la prisión
La Penitenciaría de Tacumbú cuenta con una presencia adventista activa desde hace varios años. La labor misionera se ha expandido gracias a los esfuerzos de Raúl Enoc Carrillo, un instructor bíblico con una larga trayectoria en el centro.
Como resultado, también se realizó la capacitación de un grupo de reclusos para que actúen como instructores bíblicos, compartiendo su fe y apoyando a otros en su camino espiritual.
Estos bautismos ponen de relieve cómo las iniciativas basadas en la fe pueden fomentar la transformación y ofrecer esperanza, incluso en entornos penitenciarios.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Sudamericana.










