Leda Maria recibe diariamente personas en su casa para estudiar la Palabra de Dios.
La historia de Leda Maria podría contarse durante generaciones. Hace cuatro años, se enfrentó a la triste realidad de encontrar el cuerpo de su hija muerta, víctima de un asesinato. Sin respuestas, clamó a Dios.
"No sabía leer, así que empecé a orar y a pedir a Dios que me enseñara a leer. Quería aprender más de la verdad; vi que ése sería el camino. Y el Señor no sólo me enseñó, sino que calmó mi corazón en ese momento de angustia", cuenta María.
Al aprender más sobre Jesús, María creó un pequeño grupo en su casa. Sin imaginarlo, se vio sorprendida por la visita de 30 personas. "Recibo aquí en casa de 20 a 30 personas. Todos los días estudiamos la Palabra y, después, sirvo una deliciosa comida", relató.
Leda recibe personas en su casa diariamente para estudiar la Palabra de Dios. [Créditos: DSA]
Misionera de Generaciones
El interés de María por los jóvenes creció, y su trabajo se amplió con los niños pequeños. Ella dice que la acción de dar estudios bíblicos y orar con la gente es un trabajo misionero y de discipulado. "Tenemos que enseñar a los niños a predicar sobre el reino de Dios".
Para ella, predicar el Evangelio es un acto de gratitud y un nuevo sentido de la vida. "Trabaja para Jesús, y Él no dejará que te falte de nada. Sólo confía; Él vendrá; ¡confía!".
La versión original de este artículo se publicó en portugués en el sitio de noticias de la División Sudamericana.
