Un espíritu de unidad y un compromiso renovado con la misión llenaron la Iglesia Internacional de Filipinas en la Universidad Adventista de Filipinas (AUP) cuando los líderes de la iglesia mundial se unieron a los miembros para un culto especial el sábado.
La reunión se celebró conjuntamente con el Concilio Anual de la División Sudasiática del Pacífico (DSAP), en el que los líderes se reúnen para evaluar los progresos, reforzar las iniciativas misioneras y planificar la dirección estratégica de la iglesia para los próximos cinco años.
El servicio de adoración reunió a los tres oficiales ejecutivos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día: Erton Köhler, presidente; Richard McEdward, secretario; y Paul Douglas, tesorero.
A ellos se unieron Magdiel Pérez Schulz, asistente del presidente de la Asociación General, y Robbie Berghan, el recién elegido vicepresidente de Medios Globales y Compromiso de Hope Channel Internacional.
Un llamado a la fe audaz y a la misión urgente
En su mensaje del sábado, Köhler extrajo lecciones del capítulo 10 de Apocalipsis, destacando la identidad profética y el llamado impulsado por la misión del movimiento adventista. Refiriéndose a Apocalipsis 10:2, explicó que el «librito abierto en su mano» simboliza el libro de Daniel, que antes estaba sellado pero ahora se ha revelado, lo que significa que la verdad de Dios continúa revelándose a su pueblo.
«El movimiento adventista nació con una Biblia abierta en la mano», dijo. «Somos un pueblo del Libro, un movimiento que desde el principio se basa en la Biblia».
Citando Apocalipsis 10:6, Köhler recordó a los oyentes que «ya no debe haber más demora». Hizo un llamado a renovar la urgencia en el cumplimiento de la comisión evangelística de la iglesia.
El remedio para el chasco
Köhler reflexionó sobre Apocalipsis 10:8 al 10, describiendo la experiencia del Gran Chasco, un acontecimiento significativo en 1844 cuando los seguidores del pastor bautista William Miller se chasquearon porque la predicha Segunda Venida de Jesús no ocurrió el 22 de octubre.
«Ese día estuvo lleno de expectativas», dijo, «pero también fue un día de esperanza».
Hizo hincapié en que Dios proporcionó un remedio para la decepción inicial de la iglesia, que se encuentra en Apocalipsis 10:11: «Debes profetizar otra vez».
«La misión es el remedio», dijo. «La respuesta de Dios al chasco es el llamado a ir, a predicar otra vez, a testificar otra vez, a compartir la esperanza otra vez. Somos un movimiento nacido para la misión».
Audaces en la fe, audaces en la misión
Estableciendo un paralelismo entre Apocalipsis 10 y Apocalipsis 14, Köhler subrayó que ambos capítulos proclaman su mensaje «con voz fuerte». Instó a la iglesia adventista a ser audaz en todos los aspectos de su misión.
«Nuestra iglesia, desde su comienzo hasta su fin, está llamada a ser valiente en la fe», dijo. «Valiente en el coraje, valiente en la fe, valiente en nuestras inversiones (porque el dinero sigue a la misión), valiente en predicar con voz fuerte y valiente en planificar más allá de lo ordinario. Si el Espíritu Santo nos guía, nadie puede estar en contra nuestra».
Una sola voz para un mensaje global
Al concluir su mensaje, Köhler llamó a la iglesia mundial a la acción unida.
«Estamos llamando a nuestra iglesia en todo el mundo a hablar con una sola voz, utilizando todas las formas de medios de comunicación, en un movimiento global para compartir que Jesús viene pronto», dijo. «Somos parte de un movimiento. Estamos llamados a ser la voz de Dios, no el eco de la cultura».
El culto sirvió para recordar que la identidad de la Iglesia Adventista está indisolublemente ligada a su misión, dijeron los participantes.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Sudasiática del Pacífico.








