La Iglesia Adventista del Séptimo Día en Cuba lamenta el fallecimiento repentino de Luis Amador Morales, un respetado pastor, educador, administrador de seminario y defensor de los medios de comunicación adventistas, cuyo ministerio contribuyó a la capacitación de pastores y al avance de la visión de la iglesia respecto a la radio en Cuba.
Morales falleció el 4 de agosto en Michigan, Estados Unidos, donde había estado prestando servicio en la Universidad Andrews desde 2024. Tenía 51 años.
Según su familia, el señor Morales sufrió un derrame cerebral y entró en paro cardíaco el sábado 1° de agosto, cuando se disponía a subir a su automóvil para regresar a casa con su familia después del culto. Posteriormente, los médicos determinaron que había sufrido una pérdida total de la función cerebral. Falleció tres días después.
Decenas de miembros de la iglesia se reunieron el 7 de agosto en la Iglesia Adventista del Séptimo Día Central de Santa Clara, Cuba, su ciudad natal, para celebrar un servicio de agradecimiento en honor a su vida. Entre los presentes se encontraban sus padres, Nancy Morales y Luis Amador Ferreiro, y su hermano menor, Liusbel Amador.
«Nuestros corazones están profundamente conmovidos», dijo el pastor Aldo Joel Pérez, presidente de la Unión Cubana. «Este es uno de esos momentos de dolor en los que no podemos encontrar palabras en nuestro limitado lenguaje humano para brindar consuelo a esta querida familia».
Pérez describió a Morales como uno de los líderes más brillantes que han servido a la Unión Cubana: un caballero, un amigo de confianza, un pastor devoto y un trabajador desinteresado totalmente comprometido con la causa de Dios.
Una vida marcada por la disciplina y la fe
Morales nació el 17 de marzo de 1975 en Santa Clara, el mayor de dos hermanos. Fue bautizado el 24 de junio de 1995, a los 20 años, mientras cursaba la universidad.
Obtuvo su licenciatura en ciencias farmacéuticas en la Universidad Central de Las Villas en 1998 y trabajó como coordinador de ensayos clínicos en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara hasta 2002. Ese año ingresó al Seminario Teológico Adventista de Cuba (SETAC) para estudiar teología.
«Desde el principio, su dedicación y compromiso con el Señor fueron evidentes», afirmó el pastor Luis Ernesto Rodríguez, secretario ejecutivo de la Unión Adventista de Cuba, quien estudió y compartió habitación con Morales durante cuatro años.
Rodríguez recordó a Morales como uno de los primeros en levantarse y de los últimos en acostarse tras largas jornadas de trabajo y estudio. A pesar de la presión, señaló, Morales trataba a los demás con respeto y era capaz de discutir desacuerdos sin maltratara a nadie.
Mientras estudiaba en el SETAC, Morales conoció a Yanet Carballo, una estudiante de teología de Las Tunas. Se casaron el 8 de junio de 2006 y más tarde dieron la bienvenida a su hija, Dafne, y a su hijo, Ezer.
Pastor, maestro y mentor
Antes de incorporarse al cuerpo docente de la SETAC en 2011, Morales pastoreó congregaciones en Camagüey, Sancti Spíritus y Villa Clara. Posteriormente, se desempeñó como vicepresidente académico del seminario y dirigió el Ministerio del Espíritu de Profecía de la Unión Cubana. Obtuvo una maestría en 2017 y un doctorado en Ministerio en 2023.
«Soñaba con una generación de predicadores bíblicos», afirmó el pastor Leodán Carballo, vicepresidente académico deld SETAC.
Carballo recordó que Morales animaba a los maestros a utilizar sus conocimientos de griego y exégesis para extraer el significado de las Escrituras y, luego, presentarlo con tanta claridad que todos los miembros de la iglesia pudieran entenderlo y aplicarlo.
«El pastor Amador fue un pilar en mi vida académica y profesional», afirmó César Santiesteban, profesor de la SETAC.
Santiesteban contó que Morales le dio la bienvenida al seminario, le impartió clases en varios cursos, lo invitó a formar parte del cuerpo docente y, más tarde, compartió oficina con él durante cinco años. «Su influencia marcó profundamente mi desarrollo personal y espiritual», afirmó.
Una voz para los medios adventistas
La influencia de Morales se extendió más allá del aula. Grabó numerosos sermones y anuncios promocionales en el Estudio Arcoíris, ahora HopeMedia Cuba, donde su voz de barítono se volvió familiar para los oyentes de la programación adventista.
Sus colegas afirmaron que fue uno de los primeros en creer que la radio adventista podía desarrollarse en Cuba. Cuando se encontraba con los empleados del estudio en el pasillo, solía exclamar: «Radio Mundial Adventista», con la voz entusiasta de un locutor, animándolos a creer que las producciones cubanas podrían algún día formar parte de una parrilla de programación global. Esa visión finalmente se convirtió en realidad.
«Su cautivadora voz de locutor le dio el toque final a muchas grabaciones», recordó Ireidys Pita, directora de comunicación de la Unión Cubana y exlocutora del estudio. «Su pronunciación era impecable, y poseía un don natural inconfundible para transmitir emoción a través del tono».
Pita señaló que Morales también invitaba a profesionales de la comunicación a impartir clases de locución y los conceptos iniciales de lo que hoy se conoce como evangelismo digital a los estudiantes de sus cursos de homilética. Lo recordaba como una persona humilde y dispuesta a servir, con un trato cristiano amable y un sentido del humor que animaba a quienes lo rodeaban.
En 2024, la Unión Cubana rindió homenaje a Morales y a su familia antes de que se mudaran a los Estados Unidos. Los líderes de la Unión indicaron que había sido seleccionado mediante un proceso internacional para desempeñarse en la Universidad Andrews como asesor de proyectos del Doctorado en Ministerio y profesor adjunto de teología práctica.
El pastor Romelio Sepúlveda, vicepresidente financiero del SETAC, recordó el cuidado con el que Morales manejó la transición. Una vez confirmada la llamada de la Universidad Andrews, Morales visitó a Sepúlveda en su casa y le explicó el proceso en privado, pues no quería que su colega se sintiera excluido de sus planes.
Recordado por su excelencia y amabilidad
En los días posteriores a su fallecimiento, líderes de la iglesia, exalumnos, colegas y amigos de toda Cuba compartieron homenajes en los que describían a Morales como una persona disciplinada, accesible, visionaria y profundamente comprometida con su familia y su fe.
«Amador era un colega disciplinado, un trabajador incansable, lleno de sueños y proyectos, y siempre en busca de la excelencia», afirmó Aniliuska Baños, vicepresidenta de asuntos estudiantiles del SETAC. «Era un servidor con una profunda reverencia hacia Dios e inspiraba a sus alumnos a mantenerse fieles a su llamado».
Dayamí Rodríguez, directora del Ministerio Infantil de la Unión Cubana, lo recordó como un pastor en quien la gente siempre podía confiar, un orador refinado y un «locutor de corazón». Otros colegas recordaron su sentido del humor, su generosidad, el cuidado que ponía en sus amistades y su capacidad para combinar la excelencia académica con la calidez personal.
A Morales le sobreviven su esposa, Yanet Carballo de Amador; su hija, Dafne; su hijo, Ezer; sus padres; y su hermano.
«Demos gracias a Dios por Luisito, porque nos amó, nos sirvió, sirvió a Dios fielmente y dejó una huella que permanecerá con nosotros hasta el día en que nos volvamos a encontrar en la presencia de nuestro Salvador», dijo Amador. «Hoy no nos estamos despidiendo para siempre. Solo decimos: “hasta la mañana en que Jesús regrese y la muerte sea vencida para siempre”».
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Interamericana.







