La Universidad de Montemorelos (UM) rindió homenaje a Ismael Castillo al concluir una etapa de liderazgo institucional que marcó el desarrollo académico, espiritual y humano de la universidad. Apenas unos meses antes de que terminara su mandato como rector, la UM le otorgó la «Medalla al Mérito Israel Leito» en reconocimiento a sus 39 años de servicio y a su legado de liderazgo, que transformó la trayectoria de la institución.
El premio fue entregado el 19 de mayo de 2026, durante una ceremonia de graduación para el cuerpo docente y el personal de apoyo que participaban del Instituto de Desarrollo Profesional de la universidad, celebrada poco después de las ceremonias de graduación de la institución.
La ceremonia sirvió como un tributo colectivo a casi cuatro décadas de liderazgo marcadas por la expansión académica, el fortalecimiento institucional y una visión centrada en las personas.
«El Consejo Universitario ha decidido otorgarle la Medalla al Mérito “Israel Leito” en reconocimiento a su carrera administrativa, su liderazgo compasivo y su compromiso con el desarrollo humano institucional», dijo Judith Ayala, vicerrectora académica, al leer la resolución aprobada por el consejo.
Los líderes de la universidad señalaron que esas cualidades han definido el liderazgo de Castillo durante casi cuatro décadas. Rolando Vega, vicerrector de asuntos estudiantiles, describió que su visión educativa estaba basada en «la fe, la humildad y el amor por las personas».
«Dirigir una universidad cristiana significa cuidar de las personas», dijo Vega. «Significa escuchar, acompañar, orientar, corregir con amor y creer en el potencial que Dios ha puesto en cada vida».
Un legado de crecimiento
Cuando Castillo asumió la presidencia en 1987, la Universidad de Montemorelos ya celebraba su 45º aniversario. Sin embargo, bajo su liderazgo, la institución vivió uno de los períodos más significativos de crecimiento y consolidación en su historia.
A lo largo de casi cuatro décadas, la UM amplió de manera constante su oferta académica, fortaleció los procesos de acreditación nacionales e internacionales, mejoró la infraestructura estratégica y amplió su influencia educativa y misionera tanto en México como en el extranjero.
Durante el mandato de Castillo, la universidad lanzó docenas de programas de licenciatura, maestría, especialización y doctorado en educación, ciencias de la salud, negocios, ingeniería, teología, psicología, comunicación, arquitectura y derecho.
La administración de Castillo también implementó importantes reformas curriculares diseñadas para integrar la preparación profesional con la formación espiritual y el desarrollo humano. Entre ellas se encuentran la reforma curricular del año 2000, construida en torno a los pilares de «Relación con Dios», «Preparación profesional» y «Preparación para la vida»; el modelo educativo basado en competencias introducido en 2010; y el «Modelo Diamante», establecido en 2018.
Crecimiento institucional y reconocimiento internacional
Bajo el liderazgo de Castillo, la UM fortaleció su reputación académica mediante acreditaciones y reconocimientos nacionales e internacionales. La institución obtuvo y renovó la acreditación de organizaciones como FIMPES, la Asociación Adventista de Acreditación (AAA), COMACE y CONAEM, al tiempo que se unió a asociaciones académicas como ANUIES y ALAFEC.
En 2013, la universidad recibió el reconocimiento de la COPAES por figurar entre las instituciones líderes del estado con programas acreditados académicamente.
Al mismo tiempo, la UM amplió su presencia internacional mediante programas de extensión en países como Venezuela, Colombia, la República Dominicana, Haití, Chile, Rumania, Angola y El Salvador.
Infraestructura para una visión de futuro
La administración de Castillo también supervisó una transformación significativa del campus universitario y sus instalaciones de servicio.
Durante su mandato, la universidad desarrolló laboratorios especializados, centros de investigación, amplió las instalaciones clínicas, los espacios culturales, los edificios académicos y los proyectos de innovación. Entre los más destacados se encuentran el Centro de Investigación e Innovación en Ingeniería (III), el Instituto de Ciencia de Datos, el FABLAB UM, el Centro Multidisciplinario de Investigación e Innovación para el Aprendizaje (CIIMA), el Centro Geriátrico y el Instituto de Investigación Química, Biomolecular y Biodental.
Por su parte, el Hospital Adventista La Carlota amplió sus servicios clínicos, quirófanos y centros de servicio comunitario, fortaleciendo tanto la capacitación médica como el servicio a la comunidad circundante.
La creación de espacios como el Paseo de los Fundadores, el Museo de la Universidad y el Centro para el Creacionismo también reflejó un compromiso continuo con la preservación de la identidad de la institución y el fortalecimiento de su cosmovisión adventista.
Una visión centrada en la misión y el servicio
Durante la ceremonia de entrega de medallas, los líderes y empleados de la universidad destacaron que la administración de Castillo se caracterizó constantemente por un enfoque en las personas, la misión educativa y el servicio.
Durante el mandato de Castillo, la universidad amplió las iniciativas de servicio comunitario, los programas de salud preventiva, los proyectos de misión transcultural y las actividades de formación espiritual integradas en su modelo educativo. Hasta la fecha, la institución informa que más de 3.000 estudiantes han recibido capacitación para el servicio misionero transcultural, y que más de 350 misioneros han sido enviados desde la UM para servir en 63 países de todo el mundo.
La Universidad de Montemorelos también ha recibido certificaciones y reconocimientos relacionados con la promoción de la salud, la compasión y el bienestar comunitario. En 2017, la universidad fue certificada como «Universidad Compasiva» por Charter for Compassion International.
Los líderes de la universidad afirmaron que el énfasis en la misión, el servicio y las personas refleja mejor el legado de Castillo. Describieron la «Medalla al Mérito Israel Leito» como algo más que un reconocimiento a los logros administrativos, calificándola de tributo al impacto duradero que su liderazgo ha tenido en generaciones de estudiantes, docentes y personal.
Los líderes de la universidad señalaron que Castillo deja un legado que se refleja no solo en el crecimiento y la influencia internacional de la universidad, sino también en las generaciones de estudiantes, profesores y líderes eclesiásticos formados por su misión.
Brenda Cerón contribuyó a este artículo. El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Interamericana.











