Una delegación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día hizo una visita pastoral a Bruno Amah, un hombre que cumple cadena perpetua en la Prisión Civil de Lomé desde 2012.
La visita tuvo lugar el 14 de noviembre de 2025 y supuso una renovada muestra de solidaridad, un estímulo espiritual y un refuerzo de la defensa de un hombre cuya fe sigue inspirando a muchos.
Antecedentes del caso
El 15 de marzo de 2012, el pastor adventista Antonio Monteiro y el miembro de la iglesia Bruno Amah fueron arrestados en Lomé, Togo, después de que un exrecluso, posteriormente evaluado como psicológicamente inestable, los implicara falsamente en una serie de asesinatos en medio del pánico público, rumores sin verificar sobre prácticas rituales y una fuerte presión sobre las autoridades para que obtuvieran resultados rápidos. A pesar de la ausencia de pruebas forenses y de graves preocupaciones sobre el procedimiento, ambos hombres fueron detenidos en condiciones muy duras.
Tras meses de defensa internacional y oración global, Monteiro fue exonerado por completo el 13 de enero de 2014. Sin embargo, Amah, aunque se cree ampliamente que es inocente, recibió una condena a cadena perpetua y permanece en prisión. Según algunas fuentes, ha seguido practicando discretamente su fe cristiana entre rejas.
La visita fue dirigida por Nelu Burcea, director de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa (PARL) de la Asociación General de la Iglesia Adventista, quien viajó a Lomé el 13 de noviembre con el propósito específico de reunirse con Amah. Le acompañaron Abraham Bakari, director de PARL de la División Africana Centro-Occidental (DACO), Djossou Simon, presidente de la Unión del Sahel Oriental, Apedoh Claude, tesorero de la Unión del Sahel Oriental, Agbedigue Enyonam, presidente de la Iglesia Adventista en Togo, y los líderes de la capellanía de la Asociación de Togo, Dzade Koku Emmanuel y su asociado, Akakpovi André.
A su llegada, el administrador de la prisión recibió a la delegación y expresó su agradecimiento por el continuo apoyo espiritual y moral de la Iglesia Adventista a los reclusos. Se preparó una sala especial para el encuentro, lo que refleja la relación de cooperación entre la Iglesia Adventista y las autoridades penitenciarias.
Cuando Amah entró en la sala, lo hizo con una «sonrisa radiante», dijeron los líderes. «A pesar de llevar más de 13 años entre rejas, parecía fuerte, sereno y profundamente arraigado en Cristo», añadieron.
Durante unos treinta minutos, la delegación escuchó a Amah compartir su testimonio marcado por la gratitud, la fe y la resiliencia.
Tras una introducción del pastor adventista Djossou Simon, Burcea aseguró a Amah las oraciones y la preocupación de la Iglesia Adventista mundial. «La Iglesia no te ha olvidado», le dijo. «Mantén la vista fija en tu vocación. Tu misión continúa, incluso aquí».
Amah respondió: «Durante más de trece años, el Señor me ha mantenido sano, sin necesidad de medicación. Millones de personas han orado por mí cada día. Veo claramente la mano de Dios. Mi presencia aquí tiene un propósito, y vivo cada día para cumplirlo. Estaré eternamente agradecido a Dios por dar sentido a mi vida, incluso en este lugar».
Oración, reflexión y testimonios
Aunque la delegación tenía la intención de animar a Amah, dijeron que, en última instancia, fue él quien los animó a ellos. Su confianza en la providencia de Dios dejó una profunda impresión en todos los presentes.
Bakari y Burcea oraron por la nación de Togo, sus líderes, sus prisioneros y por la preservación de la libertad religiosa. Cuando Amah regresó a su celda, la delegación se marchó con sentimientos encontrados, observando el contraste entre el confinamiento físico y la libertad espiritual que presenciaron en él.
Varios miembros de la delegación compartieron más tarde sus reflexiones.
«Cada vez que visitamos al hermano Amah, destaca un testimonio: su confianza inquebrantable en la providencia divina», dijo Simon. «Incluso cuando se preocupa por el futuro de su familia, sus palabras siguen llenas de gratitud hacia Dios».
«Lo encontramos con buena salud y fuerte de espíritu», añadió Claude. «Saca fuerzas de la oración y del apoyo de la Iglesia, y sigue profundamente agradecido a la comunidad adventista mundial».
Emmanuel describió «una atmósfera de calidez y esperanza», señalando que Amah está convencido de que «Dios tiene el control y que su liberación es solo cuestión de tiempo». El director asociado de capellanía, Akakpovi André, destacó que las visitas regulares y la intercesión ayudan a Amah a sentirse apoyado por una familia global de fe. «Nunca ha enfermado desde que comenzó esta dura prueba», dijo. «Su petición es que continuemos hasta que llegue el momento de la liberación que Dios ha dispuesto».
Enyonam dijo que el grupo quedó impresionado por la fortaleza de Amah: «Esperábamos encontrar a un hombre debilitado por años de encarcelamiento. En cambio, encontramos a alguien vivaz, esperanzado y firme. Ha convertido su tiempo en prisión en un ministerio de evangelización».
Apoyo a la familia y a la misión en curso
El 15 de noviembre, la delegación participó en servicios de adoración y en sesiones de capacitación para pastores y miembros, centrándose en el fortalecimiento del cuidado pastoral, la profundización de la comprensión de la libertad religiosa y en orar por el país.
El 16 de noviembre, los líderes visitaron a la familia de Amah. Conocieron a su esposa, Elise; a sus hijos, Jordan, Josias y Joseph; y a la madre de Elise, que ha apoyado a la familia desde los primeros días de la crisis. Burcea les ofreció palabras de aliento y les aseguró la solidaridad continua de la iglesia. La delegación también visitó a la hermana mayor de Amah, cuyo apoyo constante ha sido vital a lo largo de los años.
Al concluir la visita, los líderes dijeron que la gratitud de Amah, su fe vibrante y su ministerio continuo dentro de la prisión siguen siendo un poderoso testimonio para los adventistas de todo el mundo. Su mensaje a la iglesia mundial fue simple y directo.
«Las oraciones de ustedes son mi fuerza», dijo.
Burcea partió de Togo el 17 de noviembre, mientras que Bakari permaneció hasta el 19 de noviembre para completar un programa de capacitación sobre medios y comunicación que comenzó el 8 de noviembre. Estas actividades forman parte de un esfuerzo más amplio para fortalecer la comunicación y la obra misionera de la Iglesia Adventista en Togo, en preparación para la iniciativa evangelística mundial OneVoice27 de la Iglesia Adventista, que tendrá lugar en septiembre de 2027.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Africana Centro-Occidental.







