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Haus Wittelsbach celebra su aniversario y la finalización de las tareas de renovación y ampliación

La residencia de ancianos adventista, pilar de la comunidad desde hace 70 años, experimenta mejoras tangibles gracias al proyecto de 20 millones de euros.

[Foto: AWW]

[Foto: AWW]

Los días 16 y 17 de septiembre de 2023, Haus Wittelsbach, una residencia de ancianos adventista de Bad Aibling (Alemania), celebró tanto su 70° aniversario como la finalización de cinco años de renovación y ampliación, bajo el lema “Un día, un lugar, tres puertas abiertas”. En su saludo, el director Dr. Thomas habló del “buque insignia y joya para la ciudad”.

Un fin de semana con una ceremonia/servicio festivo y un periodo de puertas abiertas atrajo a muchos visitantes al recinto de la residencia de ancianos, gestionada por la Advent Welfare Organization [Organización benéfica Adventista] (AWW, la rama de asistencia social de la Iglesia Adventista del Séptimo Día). La sala de la iglesia de la congregación adventista, situada en las instalaciones, se llenó el sábado por la tarde para el servicio del aniversario. Muchas otras actividades tuvieron lugar hasta bien entrada la noche del domingo.

Historia

Haus Wittelsbach lleva su nombre desde hace más de 150 años. Esto se remonta a un “pacto de caballeros” entre el titular y los anteriores propietarios, cuando se vendió el edificio en 1920, dice Andreas Heuck, director de la casa, en su reseña histórica. En 1873, el empresario Josef Pentenrieder había bautizado el edificio terminado con el nombre de “Chur-Haus-Wittelsbach”, en honor de la familia real bávara. Más tarde, la Asociación Adventista Alemana para la Asistencia Sanitaria (DVG, por sus siglas en alemán) adquirió la casa. Esta asociación ya había establecido dos centros de salud en el norte, con un sanatorio en Friedensau, cerca de Magdeburgo, y un hospital en Berlín.

Hasta 1922, Haus Wittelsbach funcionó como balneario y centro de baños. Hasta 1925 fue una escuela para misioneros laicos y un centro de formación para pastores. Después, hasta 1941, la atención se centró de nuevo en el balneario y los baños. Durante la Segunda Guerra Mundial, hasta 1945, la casa sirvió de hospital militar. De 1945 a 1946, estuvo en manos de las fuerzas de ocupación estadounidenses. Después, fue confiscada y utilizada como campo de refugiados estatal hasta 1952.

Como durante estos años hubo grandes carencias, el edificio fue devuelto a la DVG en un estado cada vez más descuidado y en gran parte inutilizable. Tras extensas obras de renovación en 1952 y 1953, el edificio se reabrió el 3 de octubre con una mezcla de operaciones de residencia de ancianos y Kurheim (“Sanatorio”) en el edificio principal. El balneario siguió funcionando hasta 1960; después, Haus Wittelsbach se convirtió totalmente en residencia de ancianos en 1961.

Amplios cambios estructurales

“La renovación es una tradición”; así describió uno de los muchos oradores los amplios cambios estructurales de la Haus Wittelsbach. A principios de los años sesenta, la casa ya no cumplía los nuevos requisitos legales. Los pasillos eran demasiado estrechos, las habitaciones demasiado pequeñas y faltaban ascensores. La Casa C se construyó e inauguró en 1965. La Casa D original, el “antiguo cuartel”, dio paso a un nuevo edificio en 1966, que desde entonces ha servido como edificio de la iglesia adventista.

En 1969 se añadió un nuevo edificio intermedio, la Casa M. Con ello, se dotó a la casa de una moderna cocina central, un luminoso comedor y un total de 180 plazas para vivir. En 1982, la Casa M se amplió para incluir la Casa A. En 1987, se añadió la Casa B, y en 1992, se construyó una nueva Casa D. El exdirector de la residencia, Helmut Haubeil (1984-1994), de 93 años, hizo un relato impresionante de este periodo. En algunos momentos, la capacidad residencial del hogar en aquellos años era de 200 personas.

En el acto festivo, con motivo de la finalización de la última fase de construcción, muchos de los implicados en el proceso de construcción dieron su opinión y compartieron sus experiencias. El pastor Werner Dullinger, presidente de la Unión Alemana del Sur y copartícipe de la AWW Haus Wittelsbach Senioren-und Pflegeheim Co., informó acerca de la primera correspondencia relativa al anterior proceso de construcción y reconversión, que ya había tenido lugar en noviembre de 2013.

El presupuesto original del proyecto era de 12 millones de euros (unos 14,2 millones de dólares en 2018), que aumentaron a unos 20 millones de euros debido a la pandemia de coronavirus, el conflicto de Ucrania y cambios de planificación imprevistos pero necesarios. En 2018 se dio luz verde a la primera fase de construcción.

El arquitecto Thomas Otte, de Bielefeld, habló de una “casa preciosa” en su informe. La primera presentación del diseño tuvo lugar en 2016. El objetivo fue “crear un conjunto de edificios como una unidad coherente”. Durante la fase de construcción, naturalmente, hubo muchos cambios y ajustes. Sin embargo, Otte elogió especialmente el espíritu de cooperación, que apreció mucho. En la actualidad, la Haus Wittelsbach alberga 36 pisos de alta calidad para vida asistida y 118 plazas residenciales para cuidados hospitalarios, así como pisos para el personal.

Un día, un lugar, tres puertas abiertas

El lema del fin de semana de celebración refleja el concepto de campus de la residencia de ancianos. Además de la residencia de ancianos, en los últimos años se han construido un centro comunitario y una casa para niños. Así, Volkmar Proschwitz, presidente ejecutivo de AWW y principal accionista de Haus Wittelsbach, promovió el concepto de campus e invitó cordialmente a los visitantes a entrar por las puertas abiertas durante el fin de semana y aprovechar las numerosas ofertas. Entre ellas, visitas guiadas a la zona de enfermería, información respecto al tema de la enfermería y la vida asistida, un recorrido por las nuevas instalaciones y gimnasia para mayores. La cocina de Haus Wittelsbach se ocupó del bienestar físico con un almuerzo y una mesa de dulces.

Una rica oferta culinaria desde la cocina acompañó todo el fin de semana. Con canapés artísticamente preparados, salsas veganas y platos ligeros y contundentes, había algo para cada visitante. La cocina fue elogiada una y otra vez durante las fiestas. Durante toda la fase de construcción, la cocina “siempre proporcionó a todos comida buena y abundante”.

Valores creados

En las numerosas palabras de agradecimiento pronunciadas durante el fin de semana, se destacó una y otra vez la orientación espiritual de la residencia de ancianos. Se citaron muchos textos bíblicos y se subrayaron los valores cristianos que los sustentan. El pastor Dullinger tomó el lema anual de la iglesia de este año de la historia de Abraham-Hagar (“Tú eres el Dios que me ve”, de Génesis 16:13) como una oportunidad para señalar que Dios ve y acompaña a este hogar y a su gente. Agradeció a Dios la guía, el acompañamiento y, sobre todo, la protección durante la larga fase de construcción. Nadie había sufrido ningún daño. Otros oradores expresaron también su gratitud a los pacientes residentes que habían soportado ruidos e incomodidades durante mucho tiempo. Frauke Weiß siempre experimentó “residentes felices y satisfechos”. El contratista general Huber animó a todos con estas palabras: “¡Mantengan esta armoniosa unión y acción!”.

La versión original de esta noticia se publicó en el sitio de noticias en alemán de la División Intereuropea.

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