Yanahina, una joven de la ciudad de Salto, en Uruguay, deseaba compartir su fe con sus amigas y compañeras de clase. Motivada por el deseo de hablarles acerca de Dios y crear un espacio especial con ellas, decidió formar un pequeño grupo de estudio bíblico y las invitó a participar. Para que las reuniones fueran diferentes y atractivas, le pidió a su abuela, Cristina, que les enseñara a tejer crochet, una artesanía tradicional, lo cual despertó el interés de varias jóvenes.
Así nació la iniciativa, que reúne cada semana a chicas de la comunidad para aprender nuevas técnicas de tejido, estudiar la Biblia y fortalecer su fe. Cada reunión comienza con una meditación y un estudio bíblico para niños, en el que las participantes avanzan a través de un curso preparado especialmente para ellas. Luego, continúan con las actividades de crochet, aprendiendo paso a paso y desarrollando nuevas habilidades.
Influencia en la comunidad
Desde sus primeras reuniones, el entusiasmo de las niñas se mantuvo inquebrantable. Incluso en días de llovizna, continuaron reuniéndose para aprender más sobre Jesús y seguir practicando crochet. A medida que pasaban las semanas, progresaron tanto en sus estudios bíblicos como en sus proyectos de tejido, llegando finalmente a crear por sí mismas coloridas ligas para el cabello.
La iniciativa comenzó a despertar interés entre otras familias de la comunidad. Varias niñas expresaron su deseo de participar y, recientemente, una madre manifestó su intención de asistir con su hija de cinco años tras enterarse de que se trata de un taller gratuito en el que se combina el aprendizaje del crochet con el estudio de los principios cristianos.
Para Cristina, enseñar a tejer a ganchillo a las niñas ha sido una experiencia especial. Más allá de transmitir una técnica que conoce desde hace años, disfruta al ver cómo este espacio les permite aprender, compartir juntas y conocer más acerca de Dios.
La experiencia de Yanahina demuestra que Dios puede utilizar iniciativas sencillas para llegar a los demás. Lo que comenzó como una invitación entre compañeras de escuela sigue creciendo hasta convertirse en un espacio de aprendizaje, amistad y fe en la ciudad de Salto.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias en español de la División Sudamericana.









