En diversas regiones de Uruguay, iglesias, estudiantes y voluntarios llevaron a cabo actividades para crear conciencia sobre la violencia y el maltrato contra las personas mayores. El 22 de agosto se realizaron más de 50 eventos como parte de la campaña Basta de Silencio.
Las actividades se llevaron a cabo en la División Sudamericana. En Uruguay, el mensaje se difundió en iglesias, escuelas, espacios públicos y comunidades.

Entre las acciones llevadas a cabo se contaron marchas de concientización, ferias, charlas con profesionales, visitas a hogares de ancianos, distribución de la revista Basta de Silencio y encuentros de fraternidad.
Además de crear conciencia sobre el maltrato a las personas mayores, estas iniciativas ofrecieron una oportunidad para conectarse con la comunidad.

Los estudiantes del Liceo Adventista de Montevideo (LAM) participaron en talleres sobre el maltrato a las personas mayores que se llevaron a cabo en las escuelas Prado y Las Acacias.
Los talleres tuvieron como objetivo ayudar a los niños y adolescentes a reflexionar sobre el respeto, el cuidado y el aprecio hacia las personas mayores, mostrando que la prevención de la violencia comienza en las relaciones cotidianas y dentro de la familia.

En Curva de Maroñas, la Iglesia Adventista local organizó un té de la tarde para personas mayores, al que asistieron 12 residentes. El encuentro brindó la oportunidad de conversar, compartir y fortalecer los lazos.
En Young, 20 personas mayores no adventistas participaron en una jornada que incluyó una charla sobre el maltrato a las personas mayores, una reflexión bíblica, juegos, testimonios y refrigerios. Al final, las personas mayores recibieron ejemplares de la revista Basta de Silencio y libros misioneros.

En Chuy, el mensaje salió a las calles. Los voluntarios visitaron negocios para distribuir la revista Basta de Silencio y, en la plaza central, realizaron controles de presión arterial y peso, al tiempo que compartían información sobre el cuidado y la protección de las personas mayores.
La actividad también se extendió más allá de los espacios públicos. Los voluntarios visitaron a personas mayores que se encontraban enfermas, brindándoles compañía y cuidados a quienes se encontraban en situaciones más vulnerables.

Durante la campaña, tres nietos visitaron a su abuela, Nora, para compartir un momento con ella, escucharla y hacerle saber que no estaba sola.

Los representantes señalaron que iniciativas como estas ayudan a la Iglesia Adventista a conectarse con la comunidad local. Al compartir con vecinos, estudiantes y personas ajenas a la iglesia, se forjan lazos, lo que crea oportunidades para hablar de la fe no solo a través de las palabras, sino también mediante el servicio y la atención a las necesidades individuales.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Sudamericana en español.






