Según todos los indicadores, la nueva escuela Ciudad del Cielo será mucho más que una escuela más, dijeron los líderes regionales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día durante la inauguración oficial de las nuevas instalaciones en Santo Domingo, República Dominicana, el 26 de julio.
«Estamos hablando de una escuela completamente nueva en una zona con alrededor de 80 congregaciones adventistas y sin opciones cercanas de educación adventista», informaron. «Este será un centro de educación y evangelismo».
Los líderes y oficiales siguen el programa el 26 de julio, incluyendo al director nacional de Maranatha Volunteers Internacional, Gilberto Araújo, y su esposa, Glaúcia.
Foto: Unión Dominicana
Líderes eclesiásticos, funcionarios gubernamentales y líderes de Maranatha Volunteers Internacional participan en la ceremonia de inauguración de la nueva escuela Ciudad del Cielo en Santo Domingo, República Dominicana, el 26 de julio.
Foto: Maranatha Volunteers Internacional
Fachada de la nueva escuela Ciudad del Cielo en Santo Domingo, República Dominicana, el día de su inauguración.
Foto: Maranatha Volunteers Internacional
Los miembros de la comunidad y los invitados llenaron el salón principal de la nueva escuela Ciudad del Cielo en Santo Domingo, República Dominicana.
Foto: Maranatha Volunteers Internacional
Una continua campaña de evangelización
Las nuevas instalaciones se hicieron realidad gracias al apoyo y la participación constantes de Maranatha Volunteers Internacional (Maranatha), un ministerio de apoyo de la Iglesia Adventista que construye iglesias y escuelas y cava pozos de agua en todo el mundo. Los líderes de Maranatha también estuvieron de acuerdo en que la escuela está preparada para convertirse en algo más que otra institución educativa. «Estamos hablando aquí de un centro de evangelismo», dijo Laura Noble, a cargo de las relaciones con los donantes de Maranatha. «Es como ofrecer una campaña de evangelización de 15 años, cinco días a la semana, durante al menos nueve meses por año. Refuerza la importancia de la educación adventista».
La finalización del campus Ciudad del Cielo, incluida su nueva escuela, fue resultado de tres años de arduo trabajo y grandes compromisos de los donantes, en especial después de la repentina muerte de Darrell Hardy, exvicepresidente de construcción de Maranatha, en noviembre de 2022. Después de su prematura muerte, Maranatha decidió apoyar la finalización del proyecto, una de las últimas iniciativas en las que Hardy había estado involucrado, para honrar la memoria de su servicio.
Los resultados hablan por sí solos, dijeron los líderes de Maranatha y otros presentes en la ceremonia de inauguración. Gabriela Hardy, quien estuvo casada con Darrell durante 35 años, concordó con ellos. «Si Darrell pudiera ver este edificio, estaría muy orgulloso de los resultados», dijo.
La alcaldesa de Santo Domingo Norte, Betty Gerónimo Santana, asiste a la ceremonia.
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Gabriela Hardy comparte sus recuerdos sobre su difunto marido, Darrell Hardy, antiguo vicepresidente de construcción de Maranatha Volunteers International, mientras su hijo Christopher interpreta sus palabras al inglés.
Foto: Maranatha Volunteers Internacional
Los líderes de la Iglesia homenajean a los líderes de Maranatha Volunteers Internacional por su contribución a la labor adventista en la República Dominicana.
Foto: Maranatha Volunteers Internacional
Los líderes de Maranatha Volunteers Internaciional comparten detalles sobre el proceso de construcción. Habla Kyle Fiess, vicepresidente de proyectos.
Foto: Unión Dominicana
Una escuela diferente
La escuela, con capacidad para al menos 200 estudiantes, sigue planes similares a los de las edificaciones que Maranatha ha construido en otros países. Sin embargo, como una forma de honrar la memoria de Hardy, las instalaciones incluyen detalles especiales en la fachada, los pisos y los equipos. Además, teniendo en cuenta que el país se ve afectado por huracanes ocasionales, los miembros de la junta de Maranatha con conocimientos de arquitectura e ingeniería estructural introdujeron algunas mejoras en la estructura del techo. «Los refuerzos del techo lo hacen resistente a los huracanes ahora, ya que debería estar listo para soportar vientos de hasta 290 kilómetros por hora», informó uno de ellos.
Miembros de la comunidad e invitados llenaron el salón principal de la nueva escuela Ciudad del Cielo en Santo Domingo, República Dominicana.
Otra característica especial es un nuevo jardín de infantes, que está separado del edificio de la escuela primaria. Las instalaciones detrás de la iglesia Ciudad del Cielo en el mismo campus, incluyen aulas especiales equipadas para niños de 4 y 5 años, baños preparados exclusivamente para ese grupo etario y un colorido patio de juegos. «Es una instalación de primer nivel, que incluye los mejores materiales y muebles», informaron los líderes de Maranatha. La escuela también incluye una cancha de baloncesto ajustable y suficiente espacio para pasar el tiempo de recreo al aire libre.
Un grupo de futuros alumnos de la nueva escuela Ciudad del Cielo prueban los nuevos pupitres en una de las aulas durante la jornada de inauguración, el 26 de julio.
Foto: Maranatha Volunteers Internacional
Estructuras de juego del nuevo jardín de infancia en Ciudad del Cielo.
Foto: Marcos Paseggi, Adventist Review
Una de las nuevas aulas de preescolar.
Foto: Marcos Paseggi, Adventist Review
Una muestra de apoyo
Como ministerio basado en donantes, Maranatha depende en gran medida de sus partidarios para llevar las iniciativas desde los simples planes hasta su finalización. El ministerio también recurre a viajes misioneros con voluntarios para completar proyectos.
El 26 de julio, decenas de simpatizantes asistieron a las festividades de inauguración en Ciudad del Cielo. Entre ellos estuvo Greg Hatch, un consultor adventista de tecnología con sede en Houston que ha estado involucrado en proyectos misioneros desde que era niño. Ahora ya retirado de ese trabajo, se ha dedicado tiempo completo a organizar y facilitar viajes de voluntarios y liderar proyectos de construcción para apoyar las iniciativas misioneras de Maranatha.
«Darrell fue una persona muy especial», dijo Hatch sobre su participación en el proyecto Ciudad del Cielo. «Antes de comenzar a liderar un proyecto, siempre nos poníamos en contacto y sabía que podía contar con él para responder cualquier pregunta o brindarme consejos. Cuando me dijeron que había muerto y que Maranatha planeaba honrar a Darrell con este campus, dije: ‘Voy a traer tantos grupos de voluntarios como pueda’».
Entre los grupos que Hatch llevó a la República Dominicana, uno trabajó específicamente en la edificación de la escuela. Otros trabajaron en la iglesia y el perímetro. «En cada oportunidad que tuve, vine aquí como líder de un grupo o con cualquier otra responsabilidad, para construir esto en su memoria, porque él hizo mucho».
Los líderes y los miembros de la junta directiva de Maranatha Volunteers International, con experiencia en construcción, arquitectura e ingeniería, discuten los detalles del techo de la nueva escuela.
Foto: Marcos Paseggi, Adventist Review
El techo incluye una estructura especial que lo hace resistente a los huracanes.
Foto: Marcos Paseggi, Adventist Review
Un coro de niños y futuros alumnos de la nueva escuela interpreta una pieza musical durante la ceremonia de inauguración celebrada el 26 de julio.
Foto: Marcos Paseggi, Adventist Review
El día de la inauguración
La ceremonia oficial de inauguración tuvo lugar en las primeras horas de la tarde del 26 de julio, al final de la inauguración de la iglesia adventista cercana unas horas antes. Además de los líderes de la iglesia regional y los miembros de la junta directiva de Maranatha, Betty Gerónimo Santana, alcaldesa de Santo Domingo Norte, asistió al evento. Dirigiéndose a los presentes, Gerónimo compartió que el proyecto Ciudad del Cielo contó con el apoyo total de la localidad. «Trabajamos alrededor del campus, pavimentando las calles alrededor del complejo para mejorar el acceso», informó. «Y para cualquier cosa que necesiten [en el futuro], estaremos allí para apoyarlos, porque a Santo Domingo Norte le encanta trabajar con esta iglesia».
Como parte de la ceremonia, un coro de niños, dirigido por la maestra adventista Natali Cáceres, interpretó un tema musical especial. El coro, que incluye miembros de tan solo 3 años, está compuesto principalmente por estudiantes que habían estado asistiendo a otras escuelas adventistas lejos de la zona o a escuelas públicas, con la esperanza de tener una escuela adventista cerca algún día. Ahora muchos de sus padres están listos para transferirlos a la nueva escuela, informó Cáceres. Según los líderes de la iglesia regional, a fines de julio había 120 familias que ya se habían inscrito y pagado las tarifas para todo el año. Las clases están programadas para que comiencen el 20 de agosto, informaron.Entre ellos se encuentra José Alberto Santana, un trabajador de la construcción local que trabajó para Maranatha en el proyecto Ciudad del Cielo. «Algunos de mis hijos son demasiado mayores para asistir a esta escuela», dijo. «Pero espero que mi hija de 7 años, Tiffany, pueda estudiar aquí en Ciudad del Cielo. Es lo que hemos estado esperando».
Alexandra Beltré, directora de Educación de la Unión Dominicana, se dirige a líderes eclesiásticos, funcionarios gubernamentales y miembros de la comunidad el 26 de julio.
Foto: Marcos Paseggi, Adventist Review
José Alberto Santana y su familia posan para una foto tras la inauguración de la nueva escuela. Trabajó en el proyecto Ciudad del Cielo y ahora espera matricular a su hija menor, Tiffany, como alumna.
Foto: Marcos Paseggi, Adventist Review
Abner De los Santos, presidente de la División Interamericana, reflexiona sobre la importancia de la educación adventista mientras Kenneth Weiss, vicepresidente de Maranatha Volunteers International, interpreta al inglés.
Foto: Unión Dominicana
Un emprendimiento integral
En sus palabras de conclusión, Abner De los Santos, recién elegido presidente de la División Interamericana, destacó de qué se trata la educación adventista.
«Esta escuela no se ocupará solo de un área de desarrollo», recordó a los asistentes a la ceremonia. «Se trata de un desarrollo integral en todas las áreas: los aspectos físico, mental, espiritual y social».
De los Santos enfatizó que los maestros deben saber que su trabajo es educar a los niños, para que esas mentes jóvenes aprendan a pensar por sí mismas y no solo a reflejar los pensamientos de los demás.
«Y esta no es una educación solo para esta vida», enfatizó. «Tiene que preparar a los estudiantes para la eternidad».
Maranatha Volunteers International es un ministerio de apoyo no afiliado a la corporación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la Adventist Review. Únete al canal de WhatsApp de ANN para recibir las últimas noticias adventistas.






