Para muchos adventistas del séptimo día, cuando piensan en un Congreso de la Asociación General (AG), la música es una de las primeras cosas que les viene a la mente. Cuidadosamente seleccionada y representativa a nivel mundial, la música que se presenta a lo largo del evento añade profundidad, belleza y riqueza cultural a la experiencia, reflejando la iglesia mundial a la que sirve.
La música está presente todos los días del Congreso de la AG: canciones matutinas en la cúpula; música especial durante los cultos y devocionales; conciertos al mediodía en el Teatro Ferrara del America’s Center de St. Louis; y actuaciones nocturnas justo antes de las reuniones vespertinas. Se ofrece música adicional para reuniones auxiliares, como la convención de los ministerios de la mujer. Todo ello contribuye a la necesidad de un programa altamente coordinado y cuidadosamente programado.
La preparación del programa musical del Congreso de la AG comienza al menos tres años antes del evento. La coordinación de los elementos musicales del Congreso de la AG es uno de los aspectos más complejos de todo el proceso de planificación.
«Cuando ves a alguien cantar o tocar en el escenario, hay mucho trabajo detrás para que eso sea posible», dice Sam Neves, exdirector asociado de Comunicación de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Selección cuidadosa de los artistas musicales
Tres o cuatro años antes del Congreso, se invita a cada una de las 13 divisiones mundiales de la iglesia a presentar una lista de músicos recomendados. A partir de esas listas, una comisión de selección internacional compuesto por músicos experimentados reduce las opciones basándose en vídeos de audición, la calidad musical, el contenido de las letras y la diversidad de culturas y estilos representados.
Para el Congreso de este año, la comisión de música revisó más de 800 propuestas para elegir aproximadamente 200 presentaciones musicales. Cada pieza seleccionada se somete a una revisión legal para garantizar que se cuentan con los permisos adecuados para las letras, los arreglos y las grabaciones, un paso esencial dada la retransmisión global del evento.
El camino hasta el escenario puede ser largo, y en algunos casos puede llevar casi una década. Para la cantautora Anna Beaden, de Gold Coast (Australia), su actuación en el Congreso de la AG fue precisamente eso.
«Probablemente empezó en 2015», dijo Beaden, recordando su primer intento de participar. Ese año, se puso en contacto con la organización, pero se enteró de que el plazo de inscripción había cerrado 18 meses antes. Decidida a estar preparada para la próxima vez, puso un recordatorio en su calendario para inscribirse en 2018 para lel congreso de 2020.
Fue aceptada, pero cuando la pandemia obligó a reducir el evento, su actuación se compartió en vídeo. Volvió a presentar su solicitud en 2023 para el congreso de 2025, completando la misma solicitud detallada que se exige a todos los músicos, que incluye vídeos de audición, letras, necesidades técnicas e historial de actuaciones. Tras meses de espera, recibió el correo electrónico tan esperado: había sido seleccionada para actuar en persona.
«Estaba saltando de alegría», dijo. Su canción «Unimaginable» [Inimaginable], inspirada en la promesa del cielo, abrió el programa matutino del Congreso de la AG de 2025 el 4 de julio.
Aunque Beaden finalmente pudo cumplir su sueño de cantar en un Congreso de la AG, muchos músicos que habían pasado por el mismo proceso de solicitud y finalmente recibieron una invitación para asistir no pudieron hacerlo. Algunos, como los músicos de Ucrania, no pudieron asistir debido a los continuos desafíos y la inestabilidad en su región. Otros enfrentaron desafíos para obtener visas para entrar a Estados Unidos.
«A muchos coros grandes de muchos países diferentes no se les concedieron los visados», dijo Karen Glassford, que ayudó a coordinar la comisión de música, «lo cual es realmente triste porque teníamos algunos de los grupos más impresionantes que se hayan visto en la vida».
Algunos de los músicos que no pudieron asistir lograron enviar vídeos que se incorporaron a los diversos programas musicales del Congreso que se celebraron a lo largo del día. Pero Glassford también ha estado reorganizando los horarios para llenar los huecos causados por ausencias imprevistas. Debido a esto, algunos de los músicos han tenido la oportunidad de actuar más veces de lo que habían previsto inicialmente.
Desde la madrugada hasta la noche, cada momento musical contribuye a transformar el Congreso de la AG en algo más que una reunión: se convierte en un acto de adoración global.
«La música no es entretenimiento. La música es adoración», dijo Williams Costa, coordinador musical del Congreso de la AG. «Aporta unidad, emoción y conexión. A través de la música, sentimos que formamos parte de una familia global que adora junta».
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