El 11 de octubre, los delegados al Concilio Anual de 2026 aprobaron una moción para llevar a cabo una revisión del Manual de la Iglesia.
El secretario asociado de la Asociación General (AG) de los Adventistas del Séptimo Día, Gerson Santos, presentó la moción, junto con información respecto al a manera en que se había llegado a esa decisión, cuáles serían los términos de referencia y cuál sería el cronograma, con el fin de tener lista la versión revisada para someterla a votación en el Congreso de la AG de 2030.
La moción recomendaba: «aprobar el concepto de una revisión exhaustiva del Manual de la Iglesia que se presentará en el Congreso de la AG de 2030».
Se espera presentar cualquier recomendación en el Congreso de la AG de 2030. Sin embargo, Santos reconoció que, mientras tanto, se necesitaría mucho trabajo.
«Para que esto suceda, debemos trabajar muy duro en los próximos dos años», afirmó.
«Necesitamos suficiente tiempo de antemano para tener todo listo antes del Concilio Anual de 2028, de modo que contemos con un año para revisar y presentar nuevamente el documento en 2029, a fin de que este órgano lo incluya en la agenda del Congreso de la AG».
Santos proporcionó antecedentes sobre la moción y señaló que, en 2008, se presentó una recomendación para realizar una actualización exhaustiva. En 2019, se presentó otra recomendación para una revisión; sin embargo, la pandemia de 2020 retrasó parte del proceso.
«Siempre contamos con actualizaciones al Manual de la Iglesia», dijo Santos. «Esto ha venido ocurriendo desde hace décadas».
En el último Congreso de la AG, se actualizaron 29 puntos, especialmente en áreas donde el lenguaje era repetitivo o redundante.

Proceso de revisión propuesto
El Comité del Manual de la Iglesia se reunió el 15 de septiembre y recomendó una revisión exhaustiva. El comité celebró una segunda reunión el 29 de septiembre para elaborar los términos de referencia y una hoja de ruta recomendada.
La revisión propuesta examinaría la estructura, la organización y el lenguaje del Manual de la Iglesia, con énfasis en simplificar el contenido y reducir las repeticiones. Santos explicó que el proceso también buscaría distinguir más claramente entre los principios que se aplican a la iglesia global y las prácticas que pueden variar según la región.
En algunos casos, los suplementos de las divisiones podrían proporcionar una orientación más detallada que aborde las necesidades locales, sin dejar de ser coherentes con los principios del Manual de la Iglesia.
La revisión implicaría consultar con líderes de la iglesia en todo el mundo, incluidos los pastores locales y otros líderes que utilizan regularmente el manual. Las encuestas y las oportunidades para brindar retroalimentación ayudarían a identificar las áreas que requieren aclaración o mejora.
Un equipo de revisión más reducido coordinaría el proceso de redacción bajo la dirección de la Comisión del Manual de la Iglesia, con una revisión teológica y de gobernanza adicional para garantizar que los cambios propuestos se mantengan coherentes con las creencias y la misión de la Iglesia.
Según el cronograma propuesto, se prepararía un borrador inicial para que lo examine el Concilio Anual en 2028, lo que permitiría disponer de tiempo para una revisión más profunda y los ajustes necesarios. El documento revisado volvería luego al Concilio Anual en 2029 para su consideración antes de ser incluido en la agenda del Congreso de la AG de 2030, donde los delegados tendrían la autoridad final para aprobar cualquier cambio.
«El propósito es crear un manual de la iglesia que sea más ampliamente utilizado y aceptado por la iglesia global», afirmó Santos.
Santos destacó que en algunas regiones del mundo se utilizaba el Manual de la Iglesia de manera más activa, pero expresó su esperanza de que la actualización diera lugar a un documento que fuera «claro, coherente y práctico».
«Nuestro objetivo es contar con un documento que sea muy funcional y claro para los líderes de las iglesias locales», señaló.
Debate entre los delegados
La moción generó comentarios significativos entre los asistentes a la reunión.
Norbert Zens, de la División Intereuropea, calificó la iniciativa de «verdaderamente valiente», al tiempo que buscó aclarar el papel de la Comisión Administrativa (ADCOM) en el establecimiento de las revisiones. También cuestionó el tiempo asignado, sugiriendo que la moción requería tiempo para «reflexionar» y brindar «comentarios sustanciales».
Santos respondió: «Cada quinquenio, el ADCOM elige nuevas comisiones permanentes, y la Comisión del Manual de la Iglesia es uno de ellos, integrado por miembros de este comité, con representación de laicos, pastores y administradores».
El expresidente de la Asociación General, Ted NC Wilson, intervino para aclarar el significado de la palabra «exhautiva» en la moción. Dijo que apoyaría los cambios si se le aclarara que la intención era «reducir la redundancia, aumentar la claridad y, tal vez, acortar un poco el manual».
Solicitó una aclaración a los líderes; de lo contrario, el Congreso de la AG podría durar no 10 días, sino 30, lo que provocó risas entre muchos de los presentes.
Erton Köhler, presidente de la AG, respondió desde el pleno: «Mi principal preocupación es que, en tiempos de polarización, este tipo de discusión pueda dar lugar a todo tipo de teorías conspirativas».
«Lo que significa “exhautiva” es que se revise desde la primera hasta la última página, no que se revisen los principios o las creencias fundamentales. No estamos tratando de diluir nuestra conducta ni nuestras creencias fundamentales». Köhler señaló que la intención era que se leyera el Manual de la Iglesia de principio a fin para optimizar las adiciones, reducir el contenido y garantizar el cumplimiento de las normas legales en todo el mundo.
«Nuestra intención no es modificar nada de lo que creemos como iglesia», afirmó.
Johathan Lamorin, de la División Sudasiática del Pacífico, alentó a los asistentes a recordar que el cambio siempre está presente, y que podían «someterlo al Espíritu Santo, al Señor», y que se haría con «buenas intenciones» para presentar las revisiones por el «bien de la iglesia».
«Espero que lo que se está planeando aquí sea un manual de la iglesia más simplificado», dijo Niklas Rantanen, de la División Transeuropea. «Aunque llevarlo a cabo supone un gran esfuerzo, en los congresos siguientes tal vez nos resulte más fácil... Si podemos revisarlo, al menos deberíamos intentarlo».
La moción se aprobó por 167 votos a favor y 32 en contra.




