La Iglesia Adventista del Séptimo Día de Mt. Pleasant, en Harare, Zimbabue, organizó un campamento quirúrgico gratuito para personas con albinismo en el Hospital Southlea el 29 de agosto.
El campamento fue organizado a través del departamento de Ministerio de las Posibilidades de la iglesia, el cual colabora con el Hospital Southlea, la Fundación Global Cleft y el Noble Hands Zimbabwe Trust.
Equipos especializados, integrados por cirujanos plásticos, cirujanos generales, dermatólogos, cirujanos orales y maxilofaciales, enfermeras y anestesiólogos consultores, contaron con la asistencia de estudiantes de medicina de la Universidad de Zimbabue de la Asociación Adventista del Séptimo Día. Los miembros del club de Conquistadores local guiaron a los pacientes por las instalaciones.
El campamento quirúrgico comenzó con un himno, una oración y unas palabras de William Marere, capellán del Hospital Southlea. Los pacientes recibieron bolsas de regalo que contenían literatura cristiana, entre ellas El Deseado de todas las gentes, El camino a Cristo y El ministerio de la curación.

Los pacientes se desplazaron por estaciones estructuradas, comenzando con el registro y la toma de signos vitales. A continuación, se les efectuó una evaluación dermatológica para detectar lesiones cutáneas indicativas de cáncer de piel. Los pacientes con lesiones premalignas recibieron crioterapia de inmediato. Los pacientes con lesiones malignas o extensas fueron derivados a los equipos quirúrgicos, quienes discutieron cada procedimiento propuesto con el paciente antes de operar.
Los organizadores informaron que 84 personas recibieron atención y no se reportaron complicaciones posoperatorias.
Al final del día, médicos, enfermeras, estudiantes y voluntarios informaron sobre las actividades del día durante una sesión de análisis, y todos los voluntarios expresaron su deseo de colaborar en otro campamento quirúrgico gratuito.
Chibaya, un estudiante de medicina que se ofreció como voluntario en el campamento, dijo que «aprendió que los pacientes son más que diagnósticos andantes de dolencias físicas». Hablar con los pacientes sobre cómo sus afecciones moldeaban su vida cotidiana le «recordó que los seres humanos son seres integrales. Sus necesidades emocionales importan tanto como las físicas, y comprenderlas me convertirá en un mejor médico», afirmó.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de de la División Africana del Sur y del Océano Índico.






