La pandemia marcó un antes y un después en la vida de Olga Chicaiza, una madre ecuatoriana amante de la naturaleza. En medio del encierro, la incertidumbre y las tensiones cotidianas, su hogar comenzó a resquebrajarse. Diferencias que antes parecían manejables se volvieron insostenibles y, con el tiempo, la condujeron a una decisión dolorosa: el divorcio.
Aunque siempre se consideró una mujer fuerte, Olga reconoce que aquella etapa la enfrentó a su lado más vulnerable. “Era fuerte, pero al mismo tiempo muy débil”, recuerda. La soledad y las preguntas sin respuesta comenzaron a pesar, y superar lo vivido no parecía sencillo.
En ese contexto, una voz empezó a acompañarla. Al sintonizar la Radio Nuevo Tiempo, un ministerio radial de la Iglesia Adventista que sirve a los oyentes de habla hispana en Sudamérica y Centroamérica. Olga encontró algo más que programas: halló consuelo, comprensión y la fortaleza que sentía que le faltaba. Cada mensaje y cada reflexión se transformaron en una compañía constante en sus días más difíciles.
“Sentí que ahí me comprendían y me ayudaban a entender cosas que yo no podía”, expresa.
La radio pasó a ser parte de su rutina y también de su vida espiritual. Apasionada por subir montañas y alcanzar cimas, Olga transformó esos momentos en espacios de oración, donde no solo hablaba con Dios, sino que también agradecía y oraba por la emisora que la acompañaba. Poco a poco, la tranquilidad regresó a su vida y la seguridad comenzó a fortalecerse.
Hoy, Olga se siente más estable, con una fe que sigue creciendo y con la certeza de no estar sola. Reconoce que Radio Nuevo Tiempo fue y sigue siendo una guía fundamental para mantenerse firme, tanto por ella como por sus hijos.
“Si la radio no hubiera estado, quizá todo habría sido más triste”, afirma. Para Olga, Nuevo Tiempo no solo fue compañía: fue apoyo, esperanza y dirección en medio de la tormenta.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias en español de la División Sudamericana.






