El Ministerio de la Mujer de la Iglesia Adventista del Séptimo Día organizó marchas cívicas por las calles de dos ciudades de Cuanza-Sul el domingo 23 de agosto de 2026, para exigir el fin de la violencia doméstica y una mayor concientización pública dentro de las familias.

Las marchas, realizadas en Sumbe y Porto Amboim, reunieron a mujeres, jóvenes y adolescentes en una manifestación pública de solidaridad con las víctimas.
En Sumbe, a las participantes se les unió Clara Tavares, vicegobernadora de Cuanza-Sul para el Sector Político y Social, junto con el pastor Afonso Figura Cardoso, presidente de la Misión de la Costa, y pastores de la ciudad. En Porto Amboim, los manifestantes partieron de la zona de Cabeça do Comboio bajo el liderazgo del pastor local Jorge Tchikambi, portando pancartas con el lema «Las mujeres adventistas dicen NO a la violencia doméstica».

Las marchas se producen en un momento significativo para Angola. El 30 de julio de 2026, la Asamblea Nacional aprobó, con 169 votos a favor, una propuesta para enmendar la Ley de Violencia Doméstica del país. Entre las medidas propuestas se encuentran la clasificación de la violencia doméstica como delito público y un aumento de la pena máxima de prisión a 15 años.
Para los organizadores, sin embargo, abordar la violencia no es únicamente un asunto legislativo, sino una responsabilidad compartida por la iglesia y la sociedad en general.
Las marchas transmitieron tres mensajes centrales: que la violencia doméstica no debe ocultarse ni tratarse como algo normal; que las familias sanas se construyen sobre la base del respeto, el diálogo y la dignidad; y que quienes sufren no están solos, ya que cuentan con ayuda disponible y una comunidad dispuesta a apoyarlos.

Los participantes recordaron las palabras del Salmo 46:1, que describen a Dios como un refugio y un socorro siempre presente en la angustia.
La presencia de mujeres, jóvenes y adolescentes en ambas marchas reflejó una causa que, según los organizadores, trasciende las generaciones; y la convicción de que, donde hay silencio, la iglesia tiene el papel de ayudar a las personas a encontrar su voz.





