Fue el 20 de abril de 1974 cuando el difunto Dr. B. B. Beach pronunció su discurso de dedicación en la inauguración de la nueva biblioteca y el Centro Europeo Elena G. de White en el campus del Colegio Newbold. En su calidad de entonces secretario de la División de Europa Septentrional y África Occidental (NEWAD), en su discurso “Tengo un sueño” describió la ocasión como “auspiciosa, un momento feliz para cada uno de nosotros. Los sueños se han hecho realidad; los planos se han convertido en acero, hormigón, ladrillos y vidrio. Las esperanzas se han convertido en un centro de investigación, una biblioteca”.
EL MOMENTO DE “PONERSE AL DÍA” DE EUROPA
Desde la perspectiva del presente, sería fácil tachar de hiperbólica la retórica de Beach; al fin y al cabo, ¿no se trataba simplemente de la inauguración de una construcción rectangular de dos plantas? Pero para la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Europa, la inauguración supuso un momento de “puesta al día” enormemente simbólico.
Fue como si Europa se “pusiera al día” con la apertura tanto del centro de investigación como de la biblioteca. La importancia del centro de investigación (una empresa conjunta entre la NEWAD y la División Euroafricana) fue explicada por el Dr. Jean Zurcher, secretario, quien declaró: “En Europa se ama desde hace tiempo a la persona de Elena de de White, pero se ignoran sus escritos”.
Diseñada para servir a los estudiantes de Newbold, académicos externos y miembros de la iglesia local, fue la primera de su clase fuera de los Estados Unidos. Por primera vez se disponía de una biblioteca completa de los escritos y manuscritos de Elena de White (documentos históricos de la Iglesia) que ofrecía por fin una visión global de su ministerio. El conservador designado no solamente debía gestionar los manuscritos, sino también responder a las cartas que planteaban preguntas a quienes buscaban aclaraciones sobre sus escritos.
UNA NUEVA BIBLIOTECA ADECUADA
Desde la perspectiva del Colegio Newbold, la necesidad de una nueva biblioteca adecuada a sus fines era incuestionable, sobre todo con el nuevo curso de postgrado para estudiantes ministeriales. En comparación con la antigua biblioteca de Salisbury Hall, que contaba con 13.000 volúmenes, la nueva biblioteca albergaría 40.000. Además, habría espacio para oficinas y salas de trabajo, y una nueva sección de publicaciones periódicas.
Como describe Jonquil Hole, “la nueva biblioteca contó por primera vez con un bibliotecario profesional; durante sus primeros tres cuartos de siglo, aficionados entusiastas habían supervisado la adquisición y administración de los libros y revistas”.2
En 1987, la biblioteca añadió una nueva ala, que fue rebautizada con el nombre de un exdirector, Roy Graham. La nueva ala podía albergar hasta 60.000 volúmenes y 400 publicaciones periódicas, y disponía de nuevo espacio para 130 puestos de estudio. La nueva ala también permitió ampliar el Centro de Investigación.
LA TRANSICIÓN DE LO QUE FUE A LO QUE ES
Se estima que a lo largo de sus 50 años de ministerio, la “biblioteca universitaria” ha sido, en cierto sentido, el corazón de Newbold; a nivel humano, un gran entorno de trabajo y lugar de encuentro; a nivel académico, para descubrir lo que es verdad; y a un nivel más profundo, el valor que los Adventistas del Séptimo Día conceden a la educación con el propósito de servir con excelencia.
Poco después de la construcción de la nueva ala, internet se puso a disposición del público y... ¡el resto es historia! Nevena Borcsok, actual bibliotecaria, explica el papel de la biblioteca en el mundo actual.
“Vivimos en una época en la que la información está disponible rápidamente, la cantidad de información se duplica cada dos años por medio de internet. ¿Cómo distinguimos qué información es actual y pertinente? Las bibliotecas desempeñan un papel crucial en el acceso a información pertinente y actualizada. Las bibliotecas siguen siendo importantes espacios comunitarios, donde la gente se reúne para colaborar, compartir experiencias, crear, asistir a eventos y acceder a recursos y servicios. También son un importante depósito para preservar el patrimonio cultural y los materiales digitales”, afirmó.
Y añadió: “En la actualidad, nuestra biblioteca alberga una vasta colección de libros y se dedica a satisfacer las necesidades de investigación de estudiantes, profesores e investigadores, ofreciendo un acceso inestimable a materiales de archivo y una amplia selección de libros y revistas electrónicos. Sin embargo, su verdadero valor no reside en su estructura física, sino en la dedicación de las personas que han organizado meticulosamente su contenido, garantizando la accesibilidad para todos”.
El Servicio de Entrega de Documentos permiten a los estudiantes recomendar o solicitar rápidamente materiales que actualmente no están disponibles en nuestros fondos, pero que son cruciales para su investigación. Gracias a nuestro eficaz sistema, los investigadores pueden acceder a documentos vitales en cuestión de minutos, haciendo que su tiempo de investigación sea eficiente.
La biblioteca también alberga con orgullo una excepcional colección de libros raros, manuscritos y material de archivo directamente relacionado con la rica historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Europa y las Islas Británicas. Sabemos que la digitalización de estas colecciones es importante para preservar la historia de la Iglesia. Para ayudar a que estas colecciones sean más accesibles, pronto comenzaremos el proyecto de digitalización, y prevemos hacer grandes progresos en este sentido el próximo año.
Por último, nuestro personal de biblioteca está capacitado para ayudar a los estudiantes a encontrar los recursos pertinentes, llevar a cabo investigaciones y navegar por las bases de datos.
MÁS QUE UN EDIFICIO
Hace medio siglo, la colección de la biblioteca encontró su nuevo hogar en las amplias salas de nuestro edificio recién construido, marcando el comienzo de un viaje extraordinario. A pesar de sus humildes comienzos, simbolizaba el compromiso de Newbold de fomentar el aprendizaje y la exploración intelectual.
Aunque la biblioteca en sí no es más que un edificio, son las personas que la habitan las que le infunden vida y propósito. Trabajar entre estas paredes es tanto un privilegio como una responsabilidad, y estoy inmensamente agradecido a todos los que han contribuido a su buen funcionamiento a lo largo de los años.
A todos mis estimados colegas, pasados y presentes, les expreso mi más profunda gratitud. Gracias a sus esfuerzos colectivos y a su experiencia, el corazón de nuestra biblioteca sigue latiendo, enriqueciendo las vidas de innumerables personas con la riqueza ilimitada de conocimientos que alberga.
El artículo original se publicó en el sitio web de la División Transeuropea.
Lee el artículo del 17 de mayo de 1974 del British Advent Messenger acerca de la inauguración de la Biblioteca e Investigación Newbold
1 B. B. Beach cita de su discurso ‘I Have a Dream’ del 20 de abril de 1974 en la inauguración de la nueva biblioteca.
2 “One Hundred Years of Newbold College”, p.119 - 120.
El Messenger del 17 de mayo de 1974 menciona que “toda la ceremonia fue iluminada por las lámparas de arco de una unidad de filmación, capturando el evento en celuloide... destinado a formar parte de muchos llamados misioneros de la Escuela Sabática en el cuarto trimestre de 1974, cuando la ofrenda excedente de la Escuela Sabática irá a Newbold”. Si algún lector de tedNEWS puede darnos una pista respecto a dónde podría estar almacenado el celuloide, por favor háganoslo saber en tednews@ted.adventist.org.
Con el paso de las décadas, los nombres de las instituciones cambian. El Colegio Newbold es el antiguo nombre de Colegio de Enseñanza Superior Newbold. La División de Europa Septentrional y África Occidental es el antiguo nombre de la División Transeuropea. La División Euroafricana es el antiguo nombre de la División Intereuropea. Los nombres de las divisiones cambiaron debido al reajuste en la asignación territorial.
Fotos: Cortesía del Colegio de Enseñanza Superior Newbold.










