Hace poco, un grupo de mujeres recibió con gran satisfacción certificados de finalización después de participar en una clínica del automóvil gratuita celebrada en Tórtola, en las Islas Vírgenes Británicas. El programa tuvo como objetivo equipar a los participantes con habilidades esenciales de mantenimiento del automóvil y aumentar su confianza a la hora de hacer frente a problemas relacionados con los vehículos.
La clínica, titulada «Mecánica 101», comenzó el 11 de marzo y fue dirigida por los mecánicos voluntarios de la comunidad Tamesh Lutawan y su asistente Valina Braithwaite. Esta iniciativa fue patrocinada conjuntamente por los Departamentos de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa (PARL, por sus siglas en inglés) y de Servicios Comunitarios de la iglesia adventista de East End en Tórtola. Jacob Adolphus, director del PARL de la iglesia East End, coordinó las sesiones, que se llevaron a cabo todos los martes y jueves por la noche durante tres semanas
Los certificados de finalización fueron presentados durante un segmento del servicio matutino el 25 de marzo por el pastor de la iglesia local Kendrick Glasgow, la directora de servicios comunitarios de la iglesia East End Suzette Thomas, y la subdirectora de PARL Juliet Davis.
Para abordar una necesidad práctica
En sus palabras de apertura al comienzo del curso, Adolphus recordó a los participantes el papel vital que desempeña el transporte fiable en la vida diaria. «Para muchos, tener un vehículo confiable no es un lujo, sino una necesidad. Permite que las personas vayan a trabajar, lleven a sus hijos a la escuela y manejen las responsabilidades cotidianas», dijo.
Pero cuando se necesitan reparaciones costosas, explicó, la carga financiera puede ser abrumadora, especialmente para los padres solos que ya luchan por llegar a fin de mes. «Descubrimos que las madres solteras, las viudas y las divorciadas se encuentran entre las más vulnerables. Cuando el carro se descompone, eso puede desencadenar un sinnúmero de desafíos. El objetivo de la clínica no fue solo equipar a las mujeres con habilidades prácticas para el cuidado del automóvil, sino también construir relaciones dentro de la comunidad», agregó.

Una confianza creciente bajo el capó
La participante Camara Baker-Thomas contó cómo la clínica la impactó positivamente. «Ya no tenemos que molestar tanto a nuestros maridos porque ahora sabemos realmente qué hacer en algunas situaciones», dijo con una sonrisa. «He aprendido a revisar la varilla medidora de aceite, cuándo rellenar el refrigerante y cómo identificar los terminales de la batería. Aprendí muchas habilidades nuevas. ¡Esta clase fue realmente genial!».
Adolphus explicó que cada sesión fue diseñada para ser interactiva y práctica. «Cubrimos la importancia del aceite de motor: qué hace, el grado correcto que se debe usar y cómo verificarlo. También hablamos sobre el líquido de frenos, el líquido de dirección asistida, el mantenimiento del radiador y cómo inspeccionar las correas», dijo. «Las mujeres se fueron a casa y practicaron lo que aprendieron en sus propios vehículos. Su entusiasmo era evidente cada semana a medida que compartían sus progresos».

Mujeres que ayudan a mujeres
Braithwaite, que ha estado manteniendo su propio vehículo desde los 18 años, sirvió como un ejemplo identificable para los participantes. «Cambio el aceite, los frenos, los brazos de control y los filtros. No dejo mi auto en un mecánico a menos que sea algo importante», explicó. 2Quería ser el rostro que hiciera que las mujeres se sintieran cómodas, mostrándoles que si yo puedo, ellas también pueden. Cuando Adolfo me pidió que lo ayudara, me sentí feliz de sumarme y mostrarles».
Otra participante, Darlene Peters, dijo que la clínica creó en ella mayor conciencia. «Ya sabía un poco de vehículos, pero esta clase me hizo estar más atenta. Ahora entiendo la importancia de revisar los fluidos, inspeccionar las correas y asegurarme de que todo esté en orden. Fue una gran experiencia».
Un ministerio por medio del servicio
Los miembros de la iglesia asistieron regularmente a las sesiones de capacitación para apoyar a los participantes y relacionarse con la comunidad, dijeron los organizadores. El pastor Glasgow enfatizó el valor de los esfuerzos de alcance como este. «Eventos como estos pueden parecer menos intimidantes que los servicios religiosos formales», señaló. «Cuando las personas se relacionan con otras y construyen amistades, están más abiertas a futuras invitaciones a la iglesia u otras actividades comunitarias». De las quince mujeres que completaron el curso, ocho fueron visitantes de la comunidad local.

«Proporcionar oportunidades de conexión es una parte vital del ministerio. Es la forma en que presentamos a las personas a Jesús, satisfaciendo primero sus necesidades prácticas», agregó Glasgow.
Animados por el éxito de la clínica automotriz, los líderes de la iglesia local están planeando talleres adicionales de habilidades comerciales para servir a la comunidad y continuar fortaleciendo los lazos entre la iglesia y sus vecinos. «Planeamos seguir invirtiendo en nuestra comunidad», dijeron.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día en las Islas Vírgenes Británicas cuenta con unos dos mil miembros bautizados en ocho congregaciones en Tórtola, Virgen Gorda y Anegada. Las islas son parte de la Asociación Norteña del Caribe de la Iglesia Adventista, que también opera la Escuela Adventista de las Islas Vírgenes Británicas, una institución acreditada que ofrece educación primaria y secundaria.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Interamericana. Únete al canal de WhatsApp de ANNpara recibir las últimas noticias adventistas.