Del 9 al 16 de julio de 2026, se llevó a cabo en Bishkek, Kirguistán, un encuentro internacional de capacitación de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA), que reunió a empleados de las oficinas nacionales de la organización provenientes de 15 países. El objetivo principal del programa fue fortalecer la preparación profesional de los equipos que deben tomar decisiones responsables y organizar la asistencia a personas que se encuentran en situaciones de crisis difíciles.
El curso de capacitación abarcó dos áreas principales. El primer bloque se dedicó a la protección de los participantes en programas humanitarios contra la violencia, la explotación y diversas formas de abuso. Los empleados estudiaron los mecanismos para prevenir las violaciones, el procedimiento para manejar las quejas, los principios de confidencialidad y las formas de apoyar a las personas que han sufrido un trato inadecuado.
El segundo bloque abordó la organización de la respuesta humanitaria en situaciones de emergencia. Los participantes aprendieron los métodos para la evaluación inicial de necesidades, la planificación presupuestaria, el establecimiento de la comunicación, la distribución de recursos monetarios y materiales, y la prestación de apoyo psicológico a las víctimas. Se prestó especial atención a la organización del trabajo para que la asistencia fuera oportuna, estuviera adecuadamente dirigida y se ajustara a las necesidades reales de las personas a las que se atendía.
Los organizadores dedicaron una parte significativa del programa a la capacitación práctica. Durante cuatro días, los participantes llevaron a cabo ejercicios de simulación que reproducían el trabajo de un equipo humanitario en una crisis real. Los escenarios de capacitación exigían un análisis rápido de la información recibida, el establecimiento de prioridades, la distribución de áreas de responsabilidad, la toma de decisiones en un tiempo limitado y la coordinación de las acciones de diferentes especialistas. Esta forma de capacitación permitió a los participantes no solo consolidar los conocimientos teóricos, sino también observar cómo la eficacia de la operación humanitaria depende de un sistema de interacción previamente establecido. Las tareas prácticas ayudaron a identificar vulnerabilidades en la respuesta a situaciones de crisis en un entorno de aprendizaje seguro y a encontrar formas de eliminarlas.
Cada día comenzaba con una reflexión espiritual conjunta que recordaba a los participantes que las herramientas profesionales, las instrucciones y los procedimientos de ADRA están vinculados a sus valores: la compasión, el servicio a las personas y el respeto por la dignidad de cada individuo. Detrás de las estadísticas, los presupuestos y los planes de respuesta, siempre hay personas concretas y los destinos de quienes se encuentran en dificultades.
Un componente importante del programa fue un debate sobre la comunicación profesional entre representantes de diferentes países. Los empleados discutieron proyectos implementados, analizaron situaciones atípicas, compararon enfoques del trabajo humanitario y se familiarizaron con la práctica de colegas que operan en diversas condiciones sociales, culturales y políticas. Los participantes podrán adaptar los materiales de capacitación recibidos para los equipos nacionales, los socios locales y los voluntarios.
Alexander Leukhin, director de la División Euroasiática de ADRA y uno de los organizadores de la reunión, señaló que, en el contexto del creciente número de emergencias y de los conflictos armados en curso, la capacitación de especialistas se está convirtiendo en una parte obligatoria del trabajo humanitario.
«Hoy en día, existe una necesidad particularmente acuciante de contar con equipos capaces de actuar de manera competente en situaciones de emergencia y de brindar apoyo a las personas en circunstancias difíciles. Los empleados de ADRA deben mejorar constantemente sus habilidades, ya que el bienestar de muchas personas depende a veces de sus conocimientos, soluciones y capacidad de interacción», afirmó.
Según Leukhin, el profesionalismo de la organización humanitaria se manifiesta no solo en la rapidez con la que se llega al lugar del desastre, sino también en la calidad de todo el trabajo posterior, lo que incluye la evaluación de necesidades, la interacción con las agencias gubernamentales, el uso transparente de los recursos y el mostrar una actitud respetuosa hacia los beneficiarios.
«En las zonas afectadas por emergencias, nos han dicho más de una vez: “¡ADRA fue la primera en acudir al rescate!”. Es importante no solo comenzar el trabajo rápidamente, sino organizarlo de manera que cada paso esté justificado y la asistencia realmente satisfaga las necesidades de las víctimas».
La capacitación en Bishkek formó parte de un esfuerzo constante por fortalecer los estándares profesionales uniformes de ADRA. Los participantes tuvieron la oportunidad de comparar las prácticas de sus oficinas nacionales con los enfoques internacionales e identificar áreas en las que es necesario desarrollar aún más las competencias de los empleados.
Denis Baratov, director de ADRA para Medio Oriente y el Norte de África (MENA), quien anteriormente dirigió la División Euroasiática de ADRA, prestó especial atención al desarrollo de un plan nacional de respuesta ante emergencias. Dicho documento define de antemano el orden de las acciones del equipo durante las primeras 24 a 48 horas tras un desastre. La región de MENA se caracteriza por conflictos armados prolongados, desplazamientos masivos de población, infraestructura destruida y acceso limitado a la educación, la atención médica y otros servicios vitales. Por lo tanto, ADRA no solo brinda apoyo de emergencia, sino que también reconstruye escuelas y hospitales, ayuda a los niños a continuar su educación y apoya a los adultos a recuperar sus fuentes de ingresos, todo ello tomando en cuenta las características culturales y religiosas de cada país.
Vladimir Mikhailov, director de ADRA Kazajistán, señaló que los materiales de la reunión celebrada en Bishkek se utilizarán para preparar al personal y a los voluntarios para situaciones de emergencia. Reviste especial importancia la asignación temprana de responsabilidades en materia de comunicaciones, transporte, alimentación, alojamiento de las víctimas y distribución de la ayuda, teniendo en cuenta los riesgos propios de cada zona.
Dado que el equipo permanente de ADRA en Kazajistán está compuesto por solo unos pocos empleados, la organización reúne a decenas de voluntarios, representantes de comunidades eclesiásticas, socios y especialistas para ayudar en situaciones de crisis. Además de la respuesta ante emergencias, ADRA desarrolla programas a largo plazo para personas con discapacidad, niños con necesidades especiales y familias de bajos ingresos. La cooperación con las comunidades locales, la transparencia en la información y la confianza de los patrocinadores desempeñan un papel importante en esta labor.
Tras concluir la reunión de capacitación, los participantes continuarán capacitando al personal y a los voluntarios en sus respectivos países. El principal resultado de la reunión no solo debería ser la obtención de nuevos materiales y contactos profesionales, sino también el establecimiento de sistemas de respuesta más sustentables en los que los empleados conozcan de antemano sus responsabilidades, los socios comprendan cómo trabajar en conjunto y los voluntarios cuenten con una capacitación básica.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Euroasiática en ruso.











