Hace poco, se inauguró un nuevo centro de asistencia humanitaria que atiende a migrantes y residentes vulnerables en el sur de México en Tapachula, Chiapas, gracias a una colaboración entre el gobierno de Chiapas y la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) México.
El Centro Integral de Apoyo y Sustentabilidad para la Movilidad Humana (CIAS-MH), ubicado en el barrio Galaxias de Tapachula, se estableció mediante un acuerdo de cooperación con la Secretaría de la Frontera Sur del Estado para fortalecer los servicios en uno de los principales puntos de entrada de migrantes en México.
Las instalaciones, inauguradas el 16 de enero, ofrecen atención médica, asesoramiento nutricional, apoyo psicológico y orientación legal para migrantes y residentes vulnerables.
Según Rubén Ponce, director de ADRA Interamérica, las instalaciones funcionan como un centro integrado donde múltiples instituciones coordinan servicios para personas en situaciones de movilidad.
«Es un centro que integra servicios de conexión, regularización y acceso a derechos para personas en situaciones de movilidad», explicó Ponce. «Reúne al Instituto Nacional de Migración, la Comisión Mexicana de Asistencia a Refugiados, agencias de las Naciones Unidas como ACNUR, UNICEF y OIM, ADRA, y las oficinas administrativas de la Secretaría de la Frontera Sur».
Según el acuerdo, el gobierno proporciona el espacio físico y facilita las derivaciones a otros servicios públicos, mientras que ADRA opera programas humanitarios que incluyen servicios de salud y actividades de asistencia comunitaria.
ADRA México ha estado proporcionando asistencia humanitaria en Tapachula con personal médico y equipos logísticos durante más de cuatro años.
Ampliación de los servicios de salud
Aunque el centro ofrece una base de operaciones permanente, los equipos de ADRA continuarán llevando a cabo actividades de divulgación en las comunidades cercanas.
Ponce, que hace poco ha pasado de ser director nacional de ADRA México a director de ADRA Interamérica, dijo que los servicios en el centro se ofrecerán dos días a la semana, mientras que los equipos comunitarios continúan atendiendo a las comunidades circundantes.
El equipo humanitario incluye personal logístico, enfermeros, médicos, nutricionistas, psicólogos, un asesor legal y un coordinador de programas. «Para ADRA México esto representa una nueva oportunidad», dijo Ponce. «Aunque ya no contamos con el apoyo de varios donantes externos, vemos esto como un llamamiento para que los miembros y socios de la iglesia se involucren más activamente, no solo por medio de la oración, sino también mediante el apoyo directo a los proyectos de ADRA».
Añadió que ADRA México sigue colaborando con socios locales e internacionales, así como con la Iglesia Adventista del Séptimo Día y otras organizaciones basadas en la fe.
Una presencia humanitaria estratégica
ADRA México ha estado sirviendo a migrantes y comunidades vulnerables en Tapachula desde 2021, trabajando junto a UNICEF, miembros de iglesias, donantes nacionales y socios internacionales.
Gracias a esos esfuerzos, los equipos de ADRA han asistido a más de 200.000 niños, adolescentes y mujeres embarazadas, convirtiendo la iniciativa en uno de los programas humanitarios de salud más importantes de México, según informaron funcionarios de ADRA México.
Funcionarios de ADRA México afirmaron que la necesidad de servicios humanitarios en la región sigue creciendo.
Ponce afirmó que la atención humanitaria a lo largo de la frontera sur de México se ha vuelto cada vez más urgente a medida que los cambios en las políticas migratorias internacionales han convertido al país en un destino para personas de todo el mundo. «En este contexto, proporcionar servicios integrales (especialmente la atención sanitaria) se ha convertido en una prioridad».
Asociación basada en la confianza
Ponce afirmó que el acuerdo entre ADRA México y la Secretaría de la Frontera Sur surgió de años de servicio humanitario en la región y de la confianza cultivada por medio del trabajo de la agencia. El acuerdo de cooperación permanecerá en vigor durante cinco años y refleja la misión humanitaria continua de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
«Esta iniciativa reconoce el trabajo de la iglesia en nuestras comunidades», dijo Ponce. «Por medio de esta colaboración, esperamos llegar a muchas más personas con compasión y esperanza». Las congregaciones adventistas locales también apoyarán la iniciativa movilizando a los miembros y asistiendo a los equipos de ADRA mientras continúan atendiendo a migrantes y familias vulnerables en Tapachula, dijeron los líderes.
El artículo original se publicó en el sitio de noticias de la División Interamericana.













