Un documental titulado Strangers Among You [El extranjero que more contigo], producido por la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA), explora temas como la humanidad, la compasión y la esperanza. Le pone nombre y rostro a los titulares polarizantes que rodean a los refugiados, migrantes y apátridas de todo el mundo.
Arjay Arellano, director de la película, expresó su esperanza por el impacto del documental.
«Las personas que conocerán en esta película son familias, soñadores y sobrevivientes que anhelan dignidad», dijo Arellano. «Espero que esta película nos abra los ojos, nos conmueva y nos recuerde que en el reino de Dios no hay extraños».
Líbano: una tierra desconocida
El documental comienza en Siria, donde una violenta guerra civil que dura desde 2011 ha obligado a más de 6,9 millones de personas a huir de su país. Muchos viven ahora en países vecinos como Turquía, Jordania y el Líbano.
En el Líbano, los espectadores conocen a una niña llamada Israa y a su familia. Después de que su padre resultara herido por un misil y no pudiera seguir trabajando, huyeron de Siria y ahora viven con otras 25 personas en una modesta casa. Él describe la difícil decisión de marcharse.
«Allí lo teníamos todo», dice el padre de Israa. «Aquí somos extranjeros».
Para mantener a su familia, recoge plástico, cartón y metal de la basura. Aunque le avergüenza su trabajo, lo hace con dignidad, motivado por el amor y el sueño de un futuro mejor para sus hijos. Israa aspira a ser médico o ingeniero y asiste a un centro de aprendizaje gestionado por ADRA Líbano, ya que las huelgas en las escuelas públicas han interrumpido la educación en todo el país.
Los espectadores conocen a la madre de Israa, que trabaja duro para preparar la comida para su familia. El director compartió con ANN que lo que sucedió fuera de cámara permanecerá en su corazón para siempre.
«Dejé de grabar porque quería darles tiempo para comer juntos», dijo Arellano. «Pero entonces nos trajeron un plato a nosotros [el equipo de rodaje] y, como no hablamos el mismo idioma, nos hicieron gestos con las manos para que comiéramos».
Colombia: Los caminantes
A continuación, la película se dirige al oeste, al otro lado del Atlántico, a Colombia, donde los «caminantes», o migrantes venezolanos, atraviesan partes de Sudamérica y Centroamérica en busca de seguridad y estabilidad económica tras años de colapso político y financiero en Venezuela.
Desde 2014, más de siete millones de venezolanos han abandonado su país. Muchos viajan a pie, enfrentándose a terrenos peligrosos y graves amenazas, como el robo y la trata de personas.
«Las personas más vulnerables son las que corren mayor riesgo», afirma un trabajador de ADRA Colombia.
A pesar de los informes ocasionales sobre la mejora de las condiciones en Venezuela, muchos repatriados se encuentran en peor situación debido al hambre y la desnutrición que han sufrido durante el viaje.
ADRA Colombia ofrece descanso y apoyo a los caminantes en parques y refugios locales. Una miembro del personal destaca su convicción: «En realidad, nadie quiere abandonar su hogar».
Tailandia: los apátridas
El documental se traslada luego al este, a Tailandia, donde la falta de identificación oficial puede determinar el destino de una persona.
Araya, trabajadora de ADRA Tailandia, comparte su historia personal. Nacida en una remota aldea de montaña, nunca se le expidió un certificado de nacimiento debido a la escasa educación de su madre, lo que la convirtió en apátrida.
Una persona apátrida es alguien que carece de documentación o reconocimiento de su nacionalidad. Lamentablemente, esta falta de ciudadanía afecta al acceso a la atención sanitaria, la educación y los derechos humanos básicos.
Debido a esta falta de derechos legales, Araya, de nueve años, fue vendida por 300 dólares a un bar en el sur de Tailandia. Su estancia allí estuvo llena de miedo e incertidumbre.
Por la gracia de Dios, Araya fue rescatada por una mujer que dirigía un refugio para niñas. Luego recibió educación y ahora dirige el programa Mantengamos a salvo a las niñas de ADRA Tailandia.
«Todos los niños necesitan amor y cuidados. Si los reciben, serán fuertes en el futuro», dijo Araya.
La película cuenta la historia de una niña cuyos padres la explotaban laboralmente. Tras repetidas visitas del personal de ADRA, su padre finalmente le permitió entrar en el programa «Mantengamos a salvo a las niñas», lo que le dio la oportunidad de aprender y disfrutar de su infancia.
De Ucrania a Polonia y Canadá
En Polonia, el documental captura la historia de Tereza y sus dos hijas, refugiadas de la guerra entre Rusia y Ucrania. El 24 de febrero de 2022, Rusia lanzó una invasión militar de Ucrania, y el conflicto continúa hoy en día.
La familia de Tereza describe el caos de huir de su hogar sin saber dónde dormirían esa noche.
«Empezar una guerra es horrible», dijo la hija mayor de Tereza.
Más adelante, en el documental, se muestra a Tereza y a sus hijas instaladas en Vancouver, Canadá. Su hija mayor trabaja ahora en un restaurante para pagar la escuela y el alquiler, mientras que su madre, que era médica en Ucrania, lucha por encontrar trabajo en su profesión.
Steve Matthews, director de ADRA Canadá, habló con ANN respecto al cambio de percepción de los refugiados en la sociedad canadiense.
«Realmente tratamos de mostrar [al público canadiense] que los refugiados son personas reales con historias reales», dijo Matthews. «Los refugiados luchan por encontrar su lugar en una nueva sociedad, y la mujer destacada, Tereza, es un ejemplo de alguien con una alta capacitación que no puede encontrar trabajo».
Añadió que la retórica política a menudo ha deshumanizado a los solicitantes de asilo en los países occidentales.
«No vienen a Canadá para vivir del sistema», señaló Matthews. «La mayoría de las personas con las que hablo desearían volver a su país si pudieran».
República Democrática del Congo
La República Democrática del Congo (RDC) es una nación rica en recursos naturales, pero devastada por décadas de conflictos violentos.
En 2017, un recrudecimiento de la violencia desplazó a más de dos millones de personas. Entre ellas se encontraba Mahako, una anciana cuya casa fue reducida a cenizas. Una vez que la violencia remitió, regresó y comenzó a cultivar la tierra junto con otras mujeres. Su amabilidad y determinación le valieron un papel de liderazgo en su comunidad.
Akehil Johnson, quien asistió al estreno de la película, quedó profundamente conmovido por la resiliencia de Mahako.
«Abandonaron sus aldeas a causa de la guerra, pero una vez que esta terminó, regresaron a sus hogares y reconstruyeron toda su vida», afirmó Johnson. «La fuerza para llorar la pérdida y, aun así, decidir trabajar duro para reconstruir una vida es inspiradora. Muchas personas que conozco se rendirían fácilmente ante dificultades mucho menores».
Una realidad sin guion
En un mundo dividido por fronteras y políticas, Strangers Among You recuerda a los espectadores un llamado superior: considerar que todos los seres humanos merecen dignidad y amor.
Filmada entre 2022 y 2024, Strangers Among You tomó forma con el coraje crudo y sin guion de aquellos dispuestos a compartir sus vidas, no para destacar a ADRA, sino para amplificar las voces que no se escuchan.
«No tenía guion y exigía mucho a quienes compartían sus historias», dijo Arellano. «Cualquiera puede buscar en Google e informarse sobre ADRA, pero estas historias son especiales».
La película concluyó con una mesa redonda en directo en la que participaron Arellano y los dirigentes de ADRA. Hay planes para que la película esté disponible al público.
La última palabra la tiene una de las madres que aparecen en la película: «Los refugiados no vinimos aquí porque quisiéramos robarles su dinero... Nadie quiere abandonar su hogar».
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